«De los creadores de las personas van a ir al registro para cambiarse de sexo todas las mañanas, llega: los violadores a la calle. (…) ¡Miles, oleadas!», estas palabras ridiculizando las consecuencias legales de la Ley del solo sí es sí corresponden a la secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez Pam. Las realizó el pasado miércoles en el podcast Feminismo para todo el mundo, un programa surgido en plena polémica por el goteo de rebajas de penas a agresores sexuales tras la aprobación de la norma impulsada por el Ministerio que dirige Irene Montero y dirigido por Pam en el que se tratan temas relacionados con el machismo, la violencia política y sucesos de actualidad. 

La polémica estaba servida y no solo las redes sociales explotaron, también lo hicieron mayoritariamente los partidos políticos, que pidieron la dimisión de Pam, y el PSOE, donde varias de sus ministras se mostraron muy críticas.   Desde la oposición fueron duros con Pam. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, pidió su cese apenas unas horas después de que se hicieran de dominio público. «Es malo que aprobasen una chapuza de ley, peor la cerrazón de no asumir el error para cambiarla, pero que encima se rían y hagan chistes de esta situación es imperdonable», escribió en Twitter. En Vox acusaron a Rodríguez de «frivolizar sobre algo tan grave como que 163 violadores y pederastas se han beneficiado gracias a su ley» y la portavoz en el Congreso de Ciudadanos, Inés Arrimadas, señaló que el único camino que le queda es la dimisión inmediata.

La portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, aseveró ante tales comentarios que las bromas y risas de Rodríguez al comentar las rebajas de condenas de agresores sexuales son «muy desafortunadas».

Por su parte, la ministra de Justicia, Pilar Llop, pidió no «frivolizar» sobre la Ley de Garantías de la Libertad Sexual, que es «algo muy serio» y «muy grave», aunque rehusó entrar a valorar los comentarios de Rodríguez y defendió que el hipotético cese de la secretaria de Estado no está entre sus competencias.

La responsable de Igualdad del PSOE, Andrea Fernández, fue una de las más duras en sus críticas a la número dos de Irene Montero, a quien instó a rectificar sus comentarios «injustificables». También la candidata a la Alcaldía de Madrid, Reyes Maroto, le achacó que no puede ironizar con la violencia machista: «El tono no era de secretaria de Estado», apostilló.

Algunos de los socios parlamentarios del Ejecutivo también comentaron la situación, como el diputado de Compromís en el Congreso, Joan Baldoví, que consideró que las posibles rebajas de condenas son «un asunto serio», por lo que pidió «intentar mantener la compostura».

Más suave fue el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien se limitó a señalar que el objetivo central del Gobierno es proteger los derechos humanos y, en el caso de la ley del solo sí es sí, los derechos de las mujeres.

La nota de la conciliación la puso la portavoz del PSOE, Pilar Alegría, quien lamentó que se «tergiversen expresiones que seguramente no han sido las más acertadas».

Lejos de hacer la más mínima autocrítica y tras el aluvión de reproches por todos los bandos, la secretaria de Igualdad aseguró que se han manipulado sus declaraciones y advirtió de que se trata de una «estrategia peligrosa e irresponsable».

«Manipular lo que hacemos y decimos las feministas es una estrategia peligrosa e irresponsable. La lucha contra la violencia machista es nuestra máxima prioridad. Siempre con las mujeres, siempre con las víctimas», escribió en Twitter.

También Irene Montero salió en defensa de su número dos. «Duele tanta manipulación sobre nuestro trabajo, pero ojalá sirva para que más mujeres víctimas de violencia machista sepan que trabajamos para que haya más recursos y espacios seguros para protegerlas. Mi querida Ángela Rodríguez, seguimos. Si sufres violencia machista, llama al 016», indicó igualmente a través de las redes y a pesar de que entidades como la Asociación de Mujeres Violadas mostraban su «indignación».

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