Museo del Prado abre una puerta a América, esta cuenta las historias de aquellos que cruzaron el Océano Atlántico para después regresar. Las imágenes, todas creadas en América, llegaron a España para contar en la Península como era la vida al otro lado del Océano Atlántico.

El director del Museo Nacional del Prado, Miguel Falomir, cuenta que muchas de las obras llegaron como regalos o como envíos por parte de las autoridades y otras muchas de españoles que fueron hasta América, hicieron fortuna y, aunque algunos no regresaron, quisieron dejar testimonio en sus pueblos de la fortuna que habían hecho allí.

Hay multitud y variedad de cuadros, algunos de ellos hablan del mestizaje o historias como la de un esclavo africano que al salir del barco que le llevaba a América, los indígenas admiraron su color de piel y se convirtió en un líder que acabó firmando un Tratado de Paz con Felipe III.

“Este cuadro colgó en el Alcázar de Madrid y estuvo colgando junto a las grandes obras maestras de Tiziano, de Rubens, y de todos esos pintores que habitualmente vemos en el Prado”, asegura Falomir, quién también explica el biombo pintado por las dos caras: por un lado la ciudad de México y por otro lado, la conquista de México.

Estas pinturas con un gran valor histórico y culturan son también herencia y memoria del pasado de España. La exposición ‘Tornaviaje. Arte iberoamericano en España’ cuenta una realidad poco conocida: que tras la conquista de América y hasta la Independencia llegaron a España objetos artísticos de procedencia americana y que el tráfico de obras de arte entre ambos lados del Atlántico no fue solo unidireccional, de España a América.

 

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