retrase una semana el envío de viales previstos para esta. La nueva remesa debía llegar a lo largo de esta semana, pero ante la falta de voluntarios para inocularlas, el Ministerio de Sanidad ha solicitado esta moratoria hasta el 20 de septiembre.

En estos momentos, las comunidades autónomas tienen en las neveras casi 7,2 millones de dosis, de las cuales 4,5 millones proceden de la farmacéutica estadounidense, esperando a ser inoculadas, razón por la cual el Ministerio también ha retrasado también la compra de nuevas dosis. En el horizonte está el miedo a que los viales almacenados caduquen

Menor ritmo en jóvenes

El temor se sustenta en los números. En las últimas semanas el ritmo de vacunación ha caído de manera sensible. En la última semana, entre el 6 y el 12 de septiembre, apenas se ha logrado inocular 1,3 millones de dosis, un número ligeramente menor de los 1,7 millones de vacunas pinchadas la semana anterior y muy lejos de los más de 2,5 millones que las comunidades lograron suministrar a finales de julio o los 4 millones a principios de ese mes.

Esa ralentización en buena medida procede del alto ritmo de vacunación que ha seguido nuestro país hasta el momento, con más de 35,3 millones de españoles (el 74,4% de la población total) que ha completado la pauta propuesta contra el coronavirus y 37,2 millones de personas -el 78,4%- que ha recibido al menos una dosis.

La principal barrera que se están encontrando las autoridades sanitarias es la población menor de 40 años y, especialmente entre los 20 y los 40 años. En este grupo de población, únicamente un 76% de sus integrantes ha empezado la vacunación y el ritmo crece de manera muy lenta.

Con eso en mente, animar a los más rezagados, las comunidades autónomas han comenzado a adaptar sus esfuerzos y recursos a la nueva situación. Y lo están haciendo en dos frentes: por un lado, levantando los vacunódromos masivos y, por otro, haciendo un llamamiento a los jóvenes a iniciar el proceso a través de la instalación de puntos de vacunación en los campus universitarios al tiempo que impulsan campañas publicitarias demandándoles «responsabilidad».

 

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