El euríbor seguirá dando malas noticias a los hipotecados a tipo variable este año, sobre todo en el primer semestre. Así se desprende de las estimaciones sobre el índice que manejan estos días los principales analistas, quienes prevén que la tasa subirá desde el 3,018% de media con que cerró diciembre hasta marcar un máximo de entre el 3,5% y el 4%. Con todo, que dicha estimación se cumpla dependerá de que también lo haga el escenario sobre el que está basada. Es decir, que la inflación vaya aflojando y los bancos centrales puedan en consecuencia frenar la subida de los tipos de interés oficiales, un supuesto sometido a una elevada incertidumbre

El euríbor -que mide teóricamente el interés que se cobran entre sí los bancos por prestarse dinero- experimentó en 2022 una escalada brutal y sin precedentes desde su creación en 1999, al dispararse en 3,52 puntos porcentuales: del -0,502% de diciembre de 2021 (en zona de mínimos históricos) al 3,018% del mes pasado (su nivel más alto desde el mismo mes de 2008, albores de la anterior gran crisis financiera). Este año, los expertos prevén por tanto un alza más suave, pero aun así elevada en perspectiva histórica. Así, el índice puede subir en el ejercicio hasta un punto porcentual, un incremento que solo ha registrado o superado tres veces en sus 24 años de historia. 

Todo depende de la evolución de la inflación y la respuesta del Banco Central Europeo (BCE). El euríbor anticipa lo que las entidades financieras prevén que suceda con los tipos de la autoridad monetaria del euro durante los meses siguientes. El organismo sorprendió a mediados de diciembre con un mensaje más duro del esperado por el mercado, lo que provocó que la subida del índice, que había comenzado a moderarse, se volviese a acelerar. Su presidenta, Christine Lagarde, sugirió que el precio oficial del dinero podría incrementarse desde el actual 2,5% hasta igualar o superar el 3,5%.  

PENDIENTES DEL BCE 

“La evolución del euríbor en los últimos días de 2022 y los primeros días de 2023 nos muestra que el mercado descuenta ya varias subidas del precio del dinero por parte del BCE en el primer semestre del 2023. Los valores por encima del 3,25% están aquí para quedarse, e incluso vamos a ver al euríbor acercarse al 3,5% durante el mes de enero. A partir de ahí, será muy importante el IPC de la eurozona de marzo -y no sólo el dato de España-, pues marcará el rumbo de la política monetaria del BCE”, subraya Alberto Valle, director en la consultora Accuracy.

A mediados de noviembre, el consenso de previsiones que elabora la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) a partir de los 19 principales servicios de análisis españoles calculaba un máximo del 3,1% en el segundo y tercer trimestre, pero desde entonces las estimaciones se han revisado al alza. El servicio de estudios de Bankinter prevé que el 4% se alcance a finales de este ejercicio, mientras que la asociación de consumidores Asufin lo calcula para junio. Otros analistas auguran niveles máximos más próximos al 3,5% o incluso inferiores.

“En nuestra opinión el euríbor está cerca de alcanzar su máximo para 2023. El motivo es que el BCE se ha mostrado muy agresivo en sus declaraciones de cara al año que empieza, y lógicamente el mercado lo ha descontado con fuertes subidas del euríbor. Ahora bien, el BCE podría encontrarse con que la debilidad económica europea, la bajada en el precio de la energía y la eliminación de los cuellos de botella en la distribución reducen la inflación más y antes de lo previsto por el propio BCE, con lo cual las dos subidas de tipos a razón de 0,50% cada una que ha anunciado podrían ser más que suficientes“, señala Víctor Alvargonzález, director de estrategia y socio fundador de Nextep Finance.

EFECTO EN LAS CUOTAS

Las cuotas hipotecarias estuvieron al alza todo 2022, pero cuando más van a subir es entre el pasado noviembre y mediados de 2023. Aunque hay créditos para la compra de vivienda a tipo variable que se revisan cada seis meses, la mayoría lo hacen una vez al año. Las cuotas suben si el euríbor está más alto que un año antes en el mes que sirve de referencia para revisar el crédito. La razón de que los mayores incrementos se empezaran a producir hace dos meses es que normalmente se usa como referencia el euríbor de dos meses antes de la revisión.

A partir del pasado noviembre, así, las revisiones se están realizando con un tipo que rozará y superará el 3% (más el diferencial firmado cuando se contrató el crédito), unas fortísimas subidas que se prolongarán durante más o menos un año. Las subidas de las cuotas empezarán suavemente a ser menos pronunciadas en torno al verano y de forma más clara en octubre y noviembre, cuando dichas diferencias interanuales del euríbor se vayan reduciendo al compararse el índice con niveles más altos, de la segunda mitad de 2022. 

Los mayores incrementos, por tanto, se concentrarán en el primer semestre por la mayor brecha en la comparación internual. Por ejemplo, el índice de diciembre implica para una hipoteca de 150.000 euros a 24 años con un tipo de euríbor más 1%, cuando se revise el crédito en febrero, pasar de una cuota mensual de 552 euros a pagar 812, es decir, 260 euros más al mes y 3.120 euros más al año. Para un crédito de 300.000 euros con las mismas características, el alza será de 1.105 a 1.625 euros: 520 euros más al mes y 6.240 euros más al año.

Estos fuertes incrementos explican el plan pactado recientemente por el Gobierno y los bancos. Para hasta un millón de familias de rentas bajas (hasta 25.200 euros al año) y medias (hasta 29.400 euros anuales), han acordado una serie de medidas que el sector se ha comprometido a aplicar, como congelación de cuotas, alargamientos de plazo y periodos de carencia en el pago del capital con tipos más bajos.

VOLVER A PORTADA