talibanes han decretado el uso obligatorio del burka en lugares públicos para todas las mujeres y niñas en Afganistán, una medida más entre la larga lista de restricciones contra las afganas: “a pesar de que el 99% de las mujeres afganas ya usan hijab, el resto también debería usarlo y no hay excusa para ellas”, explicaba el Ministerio de Propagación de la Virtud y Prevención del Vicio en una orden pública.

En el documento se especifica que se refieren con hijab a todas las prendas que cubran todo el cuerpo y que en este caso “el burka es la mejor versión de ello”. Se trata de una nueva orden que establece que las mujeres “que trabajan con el Emirato Islámico en departamentos relevantes y no usen hijab, serán despedidas de sus trabajos” igual que “si la hija o esposa de un trabajador/funcionario del gobierno no usa hiyab” también será suspendido.

¿Qué pasa si no cumplen la norma?

Si se da el caso de que las afganas no respetan esta norma, las fuerzas de seguridad podrán informar al tutor o miembro masculino del hogar y si continúan sin cumplirla, se le podrá llamar a declarar y podrá “ser detenido por tres días” y “entregado a los tribunales para recibir su castigo” como última opción, recalca el comunicado.

Según la activista social afgana Yalda Parwani, esta imposición hacia las mujeres por los fundamentalistas es una manera de “convencer a sus combatientes de que están haciendo un gobierno islámico en Afganistán como se les prometió durante la guerra de los últimos 20 años”. Además, explica que “El hijab es nuestra felicidad y orgullo como mujeres musulmanas, pero el gobierno talibán simplemente nos impone que usemos su código de vestimenta específico para nosotras”, añadió.

Derechos de las mujeres

Desde que los talibanes llegaran al poder en el mes de agosto, los derechos de las mujeres se han reducido con restricciones como la prohibición a las adolescentes de ir a las escuelas, la segregación por sexos en lugares públicos o el veto a viajar sin velo.