Mientras España comienza a respirar algo más aliviada tras apagarse parte de los incendios que estaban asolando nuestro país a lo largo de las últimas semanas, algunas regiones todavía deben convivir con el fuego, con la esperanza de que pronto sea extinguido. Es el caso del municipio gallego de Verín, ubicado al sur de Ourense, y que ha registrado un gran incendio que ya se ha llevado por delante más de 550 hectáreas por el momento.

La magnitud del fuego ha sido tal que la Unidad Militar de Emergencias (UME) ya se ha trasladado hasta allí para unirse a los servicios de emergencia que luchan contra el incendio. El hecho de que haya sido registrado en, al menos, diez focos distintos, apunta a que ha sido un fuego que ha sido provocado por el ser humano, y se sospecha que de manera intencionada, según indica la Xunta de Galicia y comparte también el alcalde del municipio, Gerardo Seoane.

Se teme que el fuego pueda llegar hasta el núcleo urbano, motivo por el cual los bomberos trabajan, en colaboración con la UME, para tratar de apagarlo a la mayor brevedad y evitar que las llamas alcancen lugares donde reside la población. Galicia, junto a Castilla y León, ha sido una de las comunidades autónomas que más incendios ha registrado este verano, y que peores circunstancias ha tenido que atravesar a la hora de apagarlos.

Penas de prisión para pirómanos

El hecho de provocar un incendio puede llegar a tener una pena de prisión de entre uno y veinte años, siendo el último caso cuando se haya puesto en peligro la vida de una persona y el primero cuando se haya provocado el fuego en un monte o una zona de características similares. No obstante, la justicia debe valorar el agravante en caso de que exista, lo cual puede incrementar las penas de cárcel y multas para los autores de las llamas.

Existe una alerta de grandes dimensiones entre los agentes forestales al saber que los pirómanos actúan con una fuerza desorbitada y se han vuelto algunos de los delincuentes más reincidentes en los últimos tiempos, especialmente en las épocas de verano. Aquello se puede comprobar en que, la mayoría de incendios forestales que han ocurrido en España a lo largo de este año, podían haberse evitado, bien fueran intencionados o provocados accidentalmente por el ser humano.

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