Tendrá una superficie de noventa y cinco metros cuadrados y costará 300.000 euros. El aeropuerto de Rosalía de Castro estrenará la próxima primavera una amplia terraza para sus pasajeros que satisface una de las principales demandas de los usuarios de la terminal. Se ubicará en la zona de embarque, a la que solo pueden acceder los usuarios con billete, quienes a partir de 2022 podrán disfrutar del espectáculo que ofrecen las aeronaves en la plataforma de estacionamiento y también durante las maniobras de despegue y aterrizaje en la pista compostelana. La nueva plataforma al aire libre, que se situará en la esquina central que se forma entre los brazos de la zona de embarque, se construirá a la altura de la última planta de la terminal, de manera que ofrezca una amplia panorámica de la pista.

Lo cierto es que una terraza al aire libre era una de las demandas históricas de los usuarios de Lavacolla. Y es que una vez que se accede a la zona de embarque quienes tienen este vicio no lo pueden satisfacer hasta que rematan el viaje en el aeropuerto de destino. Aena confirmó a EL CORREO que este nuevo espacio se podrá fumar en circunstancias normales, es decir, siempre que no lo impidan las restricciones por la pandemia en el momento de su apertura en 2022, y respetando todas las indicaciones de las autoridades sanitarias que puedan estar establecidas entonces, como la posible distancia interpersonal.

No obstante, tras conocerse el plan de Aena, que ya se encuentra en proceso de licitación, también han surgido voces críticas con el proyecto, sobre todo por el lugar elegido para su construcción. Las quejas vienen por el hecho de que la nueva terraza solo estará al alcance de los pasajeros que vuelen desde o hacia Santiago (en este segundo caso solo para algunos, puesto que muchos son dirigidos directamente a la zona de recogida de equipajes sin pasar por la terminal de embarque), privando a quienes no son viajeros de unas vistas tan exclusivas. “Es una pena que no pueda todo el mundo acceder a esta terraza, que se prive a los niños de contemplar el espectáculo de los aviones que tanta expectación genera a quien nunca se ha subido en una aeronave”, lamenta un usuario habitual del aeropuerto de Santiago en conversación con este diario.

El mismo recuerda que en la antigua terminal existía una zona de cristaleras donde “todo el mundo podía ver los aviones despegando o tomando tierra en Lavacolla”. En este sentido, añade que “era muy habitual que los familiares o amigos que acudían a la terminal a acompañar o recoger a algún pasajero esperasen contemplando la pista de aterrizaje y viendo las maniobras de los aviones, un espectáculo que impresionaba a los más pequeños”.

Prácticamente sin vistas. Lo cierto es que actualmente quienes visiten el aeropuerto de Rosalía de Castro sin ser pasajeros y con la intención de ver algún avión en movimiento lo tienen difícil. Tanto la zona de llegadas como de salidas, a las que puede acceder cualquier persona, solo ofrecen a través de unas cristaleras laterales unas vistas reducidas de la plataforma de estacionamiento y casi nulas de la pista.

Indica Aena que la terraza dispondrá de una parte cubierta y de zona de mesas y sillas para que los pasajeros que ya han pasado los filtros de embarque puedan esperar la salida de su vuelo al aire libre, viendo la operativa de los aviones desde una nueva perspectiva.

En el plan de calidad se recogen también otras actuaciones cuyos proyectos se están llevando a cabo en la actualidad como la instalación de nuevas zonas de descanso y de trabajo, tanto en la zona de embarque como en la de facturación. Las nuevas zonas, de un estilo similar a las instaladas en 2019 y 2020, estarán situadas en los lugares que tenían una mayor necesidad de asientos de espera, como facturación, o de áreas de trabajo, como la zona de embarque internacional.

El número de asientos crecerá significativamente tras la instalación del nuevo mobiliario y la zona de embarque internacional dispondrá de zona de mesas y puntos de recarga de aparatos eléctricos para aquellas personas que desean trabajar antes de embarcar en su vuelo.

Para la construcción de este nuevo mobiliario se ha tenido en cuenta el que existe en la actualidad para crear un entorno integrado y se usarán materiales como la madera, además de incluir vegetación, con el fin de darle calidez a estos nuevos espacios. Las nuevas zonas de descanso y trabajo estarán listas este año.

SALA VIP. Además, cabe recordar que el aeropuerto compostelano cuenta también desde 2018 con una Sala Vip, que ofrece a los usuarios servicios especiales. Aunque actualmente se encuentra cerrada a causa de la pandemia, en 2019, un año después de su inauguración, registraba una media de cincuenta usuarios al día.

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