Diazepam, papeleo y caras de angustia por el fondo buitre. Es la escena nada más abrir la puerta de Dolores y Antonio, un matrimonio de personas mayores que este viernes han esquivado el desahucio gracias a la presión vecinal y de los activistas de la Plataforma de Afectados de la Hipoteca (PAH). Se enteraron del lanzamiento ayer y han actuado rápido, aunque solo han conseguido paralizar el desalojo diez días.

Los afectados llevan 24 años viviendo en Marxalenes (València), toda la vida en el barrio. “Los dos somos hipertensos y tenemos otras dolencias, así que llevamos una semana a base de diazepam para relajarnos. Anoche no dormimos absolutamente nada”, cuenta Antonio. Dolores se apoya la cabeza con una mano y la cara de preocupación, mientras los activistas de la PAH (un hombre y una mujer) hacen llamadas de teléfono a todos los recursos posibles para que esta familia se quede en casa.

El desahucio se ha parado, pero la carrera en realidad empieza hoy. El objetivo ahora es conseguir demostrar ante el juez que se trata de una familia vulnerable y que, por lo tanto, cumplen los requisitos para acogerse a la moratoria del escudo social del gobierno (vigente hasta el 31 de diciembre si no hay prórrogas).

La realidad es que Antonio y Dolores no habían dejado a deber ni un mes. Es una forma de decirlo, porque el contrato de alquiler con el fondo buitre BuildingCenter acabó en 2021 sin que ellos dejaran ni una cuota a deber. Pero según explica Antonio (y demuestra con recibos) continuó pagando su cuota mes a mes al mismo número de cuenta, y el fondo aceptó su ingreso. No ha sido hasta más de un año después cuando ha decidido ejecutar el desahucio al tener el contrato vencido. Pero el propio fondo buitre reconoce que tienen “un excedente” de más de 2.000 euros, cuando el alquiler era de 150 euros al mes.

La vivienda ya ha pasado por varias manos. Tras firmar la hipoteca con Caixabank, Antonio perdió la vivienda en 2008 por no pagar. El banco decidió aceptar una dación en pago (entregar la vivienda a cambio de quedar libre de deudas) y hacer un alquiler social a Antonio en ese mismo lugar. Pero hace unos años Caixabank vendió esa propiedad (con inquilino incluído) al fondo buitre BuildingCenter. Una operación gigantesca que se dio en 2018 y en la que la entidad bancaria se deshizo de decenas de miles de activos inmobiliarios. Entre los que estaban la casa de Antonio y Dolores “y muchas familias del barrio que están igual”, dice él. En manos de un fondo buitre.