la presencia “sospechosa” de algunas personas en barrios desalojados por la llegada de las coladas de lava.

El teniente de la Guardia Civil Carlos Sánchez ha explicado que han detectado “algún caso de personas sospechosas desplazadas en zonas desalojadas”, pero que no ha hay -de momento- evidencia de ningún saqueo.

La Benemérita sigue en cualquier caso monitorizando la situación, ha añadido Sánchez, al tiempo que aseguraba que ni él ni sus compañeros han visto ninguna puerta o ventana violentada. “No hemos detectado ningún pillaje, ningún robo, nada”.

La lava ralentiza su avance destructivo

Hasta el momento unas 300 casas se han visto parcial o totalmente destruidas por el efecto de la lava del volcán de La Palma, y miles de ellas han tenido que ser desalojadas. Sin embargo, las coladas se van ralentizando y el Gobierno canario ve posible que esos ríos de lava no lleguen nunca al mar.

La pasada noche el volcán tuvo bastante explosividad, que finalizó coincidiendo con el derrumbe parcial de la parte superior del cono principal del volcán, un fenómeno que los científicos apuntan que se puede volver a producir.

En cambio, la deformación de la superficie cercana al área de erupción no ha variado en las últimas horas y se mantiene en los 28 centímetros, por lo que hay una “minizona de estabilidad”, según ha explicado el director técnico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca), Miguel Ángel Morcuende.

La lava, que ha ido ganando en viscosisad, de ahí que discurra más lenta, alcanza espesores entre 8 y 15 metros en su lengua más activa y la sismicidad continúa en bajos niveles.