La inflación general desciende en marzo hasta el 3,3%, desde el 6% registrado en febrero, tal y como estaba previsto y según avanza el Instituto Nacional Estadística (INE) este jueves con su Índice de Precios de Consumo (IPC).

Esto se debe al efecto base: al ser la inflación una tasa anual, resulta clave el nivel de precios que hubiera justo un año antes, y en marzo de 2022 el IPC ya sufrió una acusada subida (9,8% anual) por el impacto de la guerra en Ucrania en la energía y otras materias primas.

“Esta evolución es debida, principalmente, a que los precios de la electricidad y de los carburantes aumentaron en marzo de 2022 y este mes disminuyen”, explica el INE.

Sin embargo, la inflación subyacente (menos volátil al excluir los precios de la energía y de los alimentos frescos) continúa en marzo en el 7,5%, apenas una décima por debajo de la de febrero, que fue la tasa más alta desde diciembre de 1986.

La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviñoprometió a principios de año que la inflación subyacente tocaría techo a lo largo de este primer trimestre, aunque recientemente también ha advertido de la gran “volatilidad” que experimentarán las tasas anuales, lo que podría anticipar un nuevo repunte en abril.

De hecho, en términos mensuales, tanto la inflación general como la subyacente crecen (un 0,4% y un 0,7%, respectivamente). Esto significa que los precios, en realidad, siguen creciendo y están en niveles máximos de toda la crisis inflacionista.

Los alimentos, en el foco

En sus previsiones, el Banco de España (BdE) anticipó hace dos semanas que los precios de los alimentos aún no habían tocado techo. En febrero, el último dato disponible, los precios de los alimentos crecieron en términos anuales un 16,6%. 

Se espera que sigan encareciéndose en los próximos meses hasta reflejar toda la subida de costes de materias primas desde el inicio de la cadena, y que tardan en trasladarse entre uno y dos años, según el BdE.

El supervisor bancario prevé un repunte medio en los precios de los supermercados del 12,2% en 2023. De confirmarse, será la mayor subida en cuatro décadas.

Aún así, desde el Gobierno se resisten a tomar más medidas, algo que podría encontrar su explicación en las expectativas que tenían en el Ministerio de Asuntos Económicos: que la subida del precio de los alimentos elaborados, con un peso importante en lo que se conoce como inflación subyacente, alcance su máximo en el mes de abril.

Limitado impacto de la rebaja del IVA

Ya son varios los organismos que constatan la traslación de la rebaja del IVA por parte de los supermercados a los precios finales de los alimentos. Sin embargo, comentan que el impacto de la medida, tanto en el bolsillo de las familias como en la inflación, es muy limitado. Algo que se anticipaba ya desde un inicio.

EsadeEcPol comenta que “el impacto total de esta medida es modesto en comparación con el tamaño del shock inflacionario”. Los precios de los alimentos subieron un 16% en el año 2022 y esta medida solo supone una rebaja del 3,5% de los precios de un subgrupo concreto de alimentos.

Sobre la ayuda que supone para las familias, el think tank calcula que apenas ahorrará a los hogares más pobres un 0,15% de su gasto anual en el supermercado durante los seis meses que estará vigente, y un 0,065% a los del decil superior (los más ricos).

En este sentido, desde el Banco de España han apuntado que el Gobierno debería realizar transferencias directas a las familias más afectadas, lo que además reduciría el coste a la mitad.