George Mallory y Andrew Irvine podrían haber sido los primeros en subir la cima más alta del mundo.

“Están todos los datos para que ellos extraigan sus conclusiones. La mía es que se merecieron subir al Everest más que nadie’, afirma el periodista y escalador Sebastián Álvaro. El resto de los dos alpinistas se pierde a 600 metros de la cumbre.

A día de hoy, todavía sigue siendo una incógnita y uno de los grandes misterios del alpinismo si estos dos escaladores consiguieron hacer cima en la montaña más alta del mundo o no.

Sebastián Álvaro cuenta que George Mallory y Andrew Irvine iban vestidos con vendas en los pies y salacots, una especie de sombrero usado por los Ejércitos.

Para saber si hubo final feliz, los cuerpos de Irvine y Mallory podrían dar la solución. En el año 1999 se localizó el cuerpo de Mallory, “tenía fracturas en una pierna y un golpe muy fuerte en la frente”, comenta Álvaro. Del cuerpo de Irvine todavía no hay rastro. La leyenda de que los dos lograron subir el Everest es que entre los restos de Mallory falta una fotografía de su mujer y que él dijo que la dejaría en la cumbre.

También se busca una cámara de fotos que podría contener una posible fotografía de cuando los dos alpinistas lograron alcanzar la cumbre.

Sebastián Álvaro ha recreado la expedición 76 años después: “Nos pusimos en el traje y en la piel”.

 

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