El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, explicará por segunda vez en el Congreso, y esta vez con vídeos, lo sucedido en la valla entre Melilla y Nador el pasado 24 de junio, con un saldo mínimo de 23 muertos. Lo hará no a petición propia, sino «si así lo deciden quienes pueden hacerlo», en referencia a los órganos de la Cámara Baja.
Lo ha asegurado al llegar la tarde de este martes a la Comisión de Control de los Gastos Reservados (popularmente, la de Secretos Oficiales), y esa ha sido la principal conclusión de una sesión a puerta cerrada convocada para hablar de otra cosa, pero con la tragedia de Melilla como ensordecedor ruido de fondo.
Como se esperaba, algunos diputados de la Comisión han pedido a Marlaska detalles de la masacre de migrantes, pero en vano: Marlaska ha contestado que había venido a hablar de lo fijado en la comparecencia. Ya desde el inicio la presidenta de la comisión (y del Congreso), Meritxell Batet, advirtió a los presentes que esta no era cita para hablar de otro asunto que el del orden del día, y les rogó que se ciñeran al motivo de la sesión, recordándoles que la vulneración del secreto está tipificada penalmente.
Que pronto comparezca Marlaska en sesión abierta es la opción del portavoz de Ciudadanos, Edmundo Bal, y del peneuvista Aitor Esteban, quien, al entrar, había dicho que no iba «a consentir» que el ministro se explicara hoy a puerta cerrada: «Debe hacerlo en una sesión abierta».
El portavoz republicano Gabriel Rufián tenía otra opinión: si hablaba este martes Marlaska de lo sucedido en Melilla y Nador, «aprovecharemos la ocasión», dijo. No ha habido tal.
Antes de iniciarse la sesión, el ministro ha repetido ante los periodistas su argumentario sobre la masacre del 24 de junio: Uno, que «estamos ante una tragedia«; dos, que lo sucedido aquel día fue «un ataque muy violento, con medios violentos» de los migrantes; tres, que «la actuación de la Guardia Civil aquel día fue legal, proporcionada y precisa»; y cuatro, que «ningún hecho trágico sucedió en territorio español».
NADA EN EL REGISTRO
Corresponde a los grupos mover ficha para que Marlaska comparezca ante el pleno o ante la Comisión de Interior del Congreso. Lo que hasta la fecha hay es un repertorio de declaraciones sobre la necesidad de que acuda y dé explicaciones «cuanto antes», pero no consta en el registro ninguna propuesta formal al respecto. Consta la solicitud de una comisión de investigación, la que han presentado Unidas Podemos, ERC, EH Bildu, Junts, PDeCAT, Más País, Compromís y BNG.
De los más incisivos es EH Bildu. Su diputado Jon Iñarritu, sin dejar de apostar por la investigación parlamentaria como primera opción, ha destacado este martes que “ha llegado el momento de que el ministro del Interior actúe honestamente, venga con luz y taquígrafos y no se oculte detrás de cuerpos policiales o de argumentos banales”. Ahora bien, no precisa que la comparecencia deba ser ante un órgano parlamentario concreto.
El PP, por medio de Cuca Gamarra, ha insistido en la necesidad de que Marlaska dé explicaciones y enseñe las imágenes. Ahora bien, en su opinión, tras una semana sin aclarar nada, el presidente del Gobierno tiene que cesarlo. No puede seguir en el cargo, ha afirmado.
En declaraciones a los medios al término de sesión de la comisión de control de gastos reservados, Gamarra ha dicho que la comparecencia “ya está tardando”, de ahí que la prioridad sea otra para los populares: el cese. Queda en el aire que el PP registre una petición de comparecencia.
EL TRÁMITE
Si se presentara, es la Mesa del Congreso la primera instancia parlamentaria en verla. Daría el ok. Es un mero trámite. La decisión de la fecha es el segundo paso. La decide la Junta de Portavoces si la petición de comparecencia de Marlaska fuera ante el pleno. La decide la Mesa de la Comisión de Interior si se cursara ante este mismo órgano. Puede durar poco, cuestión de días. De hecho, si la solicitud se registrara el jueves, la asistencia de Marlaska podría materializarse la semana que viene.
En cuanto a cuándo decidirá el Congreso qué hacer con la comisión de investigación, primero debe reunirse la Mesa y avalarla. Luego, la Junta de Portavoces para incluir ese punto en el orden del día de un pleno. Esto no ocurrirá hasta dentro de una semana o dos.
Además, basta con que PSOE y PP no quieran agendar la comisión de investigación para que decaiga. Es lo que podría suceder, salvo cambio de criterio de los populares. Gamarra ha insistido en que su grupo no descarta ninguna acción parlamentaria de presión al ministro, pero fuentes del partido dejan claro que esto, de momento, no pasa por respaldar la solicitud de Podemos y formaciones independentistas. Si el PP da ese paso, registraría su propia petición.