El Real Madrid cumplió con su afición

El Bernabéu vivió una noche europea en paz por primera vez en dos años. El Real Madrid mostró su cara más competitiva ante el Liverpool. No especuló con el resultado, respondió a la seriedad del envite y acabó redondeando una eliminatoria perfecta. Un baile entre un coloso y un débil aspirante, aunque muy amigable y respetuoso. Si en la ida el conjunto red honraba a Amancio, el cruce de dominio madridista terminó con la interpretación del ‘You’ll never walk alone‘.

Nada tuvo que ver el partido con el emocional recorrido de la pasada temporada. Anotó Benzema a puerta vacía tras intentarlo de todas las maneras y cojear en la celebración. Es el fiel reflejo de la temporada del Balón de Oro, marcada por las molestias físicas. Con todo, es el máximo goleador del Real Madrid en lo que va de temporada. Lleva 19 tantos, los mismos que Vinicius, quien acumula 10 pases de gol, el doble que Benzema. Pero más allá de los datos, la clasificación de los de Ancelotti es limpia, con luces y prácticamente ninguna sombra.

Benzema estará en el Clásico

“Fue un partido complicado, pero desde el inicio mostramos que queríamos ir adelante”, aseguró el francés, quien dijo haber sentido “un golpe fuerte”, pero que no le impedirá, según él mismo dijo, “estar el próximo domingo” en el ‘clásico’. “Todos los equipos son buenos, a este nivel no hay equipos pequeños, todos son iguales”, declaraba Benzema cuando se le preguntaba sobre un rival para cuartos. Pero lo cierto es que el Real Madrid empequeñeció al Liverpool.

Decía Fabinho que el 0-0 al descanso podía ser un buen resultado. Una declaración que podría entonar cualquier madridista, consciente de que la ‘hora feliz’ empieza a partir del minuto 80. O incluso más tarde. Después de la sucesión gloriosa de la edición pasada, el conjunto blanco quiere desnaturalizar la competición que ha hecho suya. La remontada quedó circunscrita al partido de ida. En la vuelta, un duelo de Superliga, con alternativas para ambos equipos, pero sin el punto de presión decisiva.

El Real Madrid encuentra ante los grandes rivales una inusitada regularidad. Son los duelos que no les pesan a veteranos como Kroos, de pisada lenta cuando se enfrentan al Mallorca y a otros clubs del reparto liguero. Lances que proponen un esfuerzo mental y físico muy diferente al de enfrentamientos como el del Liverpool.

Vinicius luce contra el Liverpool

Abiertos, donde el balón fluye y Vinicius se enciende, pero sin el riesgo de dejar un palabroterío a su paso. Sonrió y se abrazó con rivales como Salah. A pesar de la comodidad del pacífico intercambio, el Real Madrid sigue sin estar preciso. El brasileño es el único que sigue generando con la exactitud de quirófano que requiere la Champions.

Los de Ancelotti realizaron 17 remates, de ellos 9 a puerta. Al revés que en el asalto de Anfield, donde los blancos fueron la habitual apisonadora europea. Esa a la que no “le sobra un pase o un regate”, como reclamó Ancelotti tras el tropiezo frente al Betis. El Real Madrid consiguió que el “1%” que descubrió Klopp para darle un mínimo interés al partido quedase reducida a la nada.

Pudo ganar 2-0 el equipo local, pero el colegiado decidió no decretar una mano en la última jugada. “Cuidado con esto. No es fútbol pitar una mano así, como la que le decretaron al Leipzig frente al City”, aseguró Ancelotti tras el partido. El italiano alabó el partido de Kroos y Modric, “quienes manejan muy bien el balón desde atrás” y evitaron el derrame psicológico. “Hemos cumplido”, concluyó satisfecho.