El presidente de la Denominación de Origen Azafrán de La Mancha, Carlos Fernández, y el gerente de la entidad, Pedro Manuel Pérez, han elevado la voz de alarma ante la situación del sector, y en rueda de prensa han hablado de “reducción crítica” de la cosecha por una menor floración.

Un cultivo que se despliega a través de pequeñas explotaciones, lo que le sitúa en una “situación muy débil”. Si en 2021 “saltaron todas las alarmas” con 345 kilos, un 60% menos de la media histórica, se llegó a un “desabastecimiento del mercado” que dejó al sector “fuera de juego”.

Se ha lanzado una carta de apoyo a nivel institucional y personal con una respuesta “masiva” por parte de empresas y productores que interactúan en la comercialización, una “seña de que el azafrán importa”.

“No queremos que se pierda, pero podríamos hablar de una extinción del azafrán de La Mancha si no se toman medidas de manera urgente”, ha señalado.

En los últimos dos años, hay dos factores nuevos que van a la contra del sector, empezando por las circunstancias climatológicas, ya que el aumento de temperaturas a mitad de junio, cuando se desarrolla la flor, afecta en gran medida al producto.

También las mayores temperaturas en otoño, como en la semana vigente, “incide de forma significativa en la floración, haciendo que disminuya”.

CERTIFICACIÓN

Otra circunstancia puesta de relieve es la necesidad de certificar el azafrán, “de los pocos cultivos cuya semilla está desprotegida a todos los niveles, sin una trazabilidad, lo que influye en su sanidad y calidad vegetal”.

Esta cuestión se traduce en que, pese a grandes inversiones para ampliar superficie cultivada, el hecho de no tener sanidad garantizada provoca que el nuevo productor “puede chocar y perder la inversión”.

Este es uno de los puntos importantes para que se pueda ampliar la superficie cultivada en Castilla-La Mancha, otra cuestión que ya se ha puesto encima de la mesa a la Consejería de Agricultura, a quien ha pedido “trabajar de forma colaborativa”.

“Podemos dar una próxima rueda de prensa lamentando que que ya no hay azafrán. Volvemos a lanzar el guante, que todavía no han recogido”, ha señalado Fernández, quien ha reclamado escucha activa por parte del Gobierno regional.

COMPETENCIA DESLEAL

En otro orden de cosas, Fernández ha puesto encima de la mesa la problemática de la competencia desleal.

Hay, en estos momentos, 201 inscritos en el circuito de la Denominación de Origen, representando 108 hectáreas de producción. Ahora, lo que se pide a la Administración es “estudiar con cariño y de forma seria” la posibilidad de incentivar el aumento de la superficie cultivada.

Para ello, se ha presentado un plan para que el azafrán de la DOP esté dentro de los Programas de Desarrollo Rural. “Una ayuda para incentivar nuevos cultivos e incorporación de jóvenes agricultores, como ya se hace en Andalucía, podría salvar el sector. No entendemos cómo una región que representa el 3% de la producción como la andaluza incentive más a su sector que nosotros”, ha lamentado.

Con todo, “desde 1999 las ayudas han sido insuficientes” y ahora se necesita ayuda “de una forma ordenada para normalizar el sector y apostar por la investigación” para llegar las 500 hectáreas en cinco años.

Por ello, más allá de la estimación de producción para este año, la intención es “poder trabajar para aumentar la superficie cultivada y ser el motor a nivel nacional para que el azafrán español tenga la representación que se merece”, ya que “muchos proveedores no pueden abastecer a sus clientes”, que acaban yendo a otros productores como Grecia o Italia, con producciones de 5.000 kilos en el caso de los griegos.

Ahora, “en pleno siglo XXI y con más recursos, no podemos olvidar el trabajo de los antecesores que colocaron al azafrán de España en primera línea”.

“Tenemos un compromiso, y la Administración es quien tiene que ayudarnos a colocar a Castilla-La Mancha como principal motor”, ha aseverado, apostando además por la entrada de jóvenes agricultores, incentivar la investigación y desarrollo en la producción de semillas para evitar problemas sanitarios o estudiar líneas de desarrollo en la mecanización o centros de transformación para poder elaborar la materia prima “de una forma más ordenada”.

IMPORTANTE CAÍDA DE LA PRODUCCIÓN

De otro lado, el gerente de la entidad, Pedro Manuel Pérez, ha informado de que desde 2014, el número de productores activos ha caído hasta los 260, algo más de un 58% del total; con 108 hectáreas, cifra a la baja.

Desde 2018, con 903 kilos de azafrán, el año pasado se quedaron en 346, y para este año todavía no se puede aventurar una cifra, ya que el total del año pasado se quedó en la mitad de lo previsto.

Según ha apuntado Pérez, este año España no llegará ni a los mil kilos de producción en un producto que es además “un patrimonio intangible” y que ha dado a Castilla-La Mancha “contenido” incluso cultural.

“Ese es el riesgo. No solo perder algo que tiene repercusión económica”, ha dicho Pérez, quien ha hecho un paralelismo ante la poca innovación del sector, asegurando que “es como si fuéramos una bodega y pisáramos las uvas con los pies”.

UN CULTIVO “MUY RENTABLE, PERO LIMITADO”

En la rueda de prensa, los dirigentes han asegurado que se trata de un cultivo “muy rentable” pero con muchas limitaciones, por lo que ha abogado por conseguir un plan de normalización que avance en la progresión hasta ser “un sector agrario más”.

Podría llegar de este modo a ser “un cultivo muy importante” ganando peso como lo ha hecho el ajo o el pistacho en la Comunidad Autónoma.