El Gobierno cederá al País Vasco y Navarra las competencias sobre los impuestos a banca y energéticas que el Congreso toma en consideración este martes. Así lo trasladó Pedro Sánchez a los diputados navarros socios de coalición en sus réplicas en el debate que se celebró en el Senado la semana pasada. Sánchez anticipa así el sentido de la negociación presupuestaria en un asunto en el que se ha mostrado especialmente beligerante el PNV, y que puede suponer un montante de ingresos importante para el País Vasco, donde tienen su sede social Iberdrola y BBVA, en un momento en que las Haciendas Forales, que van a deflactar el IRPF, van a perder ingresos, y de unos impuestos que prevén recaudar 7.000 millones de euros en dos años.

En respuesta a Koldo Martínez Urionabarrenetxea, de Geroa Bai, que le instaba a que los nuevos gravámenes se incorporen al Convenio Navarro, Sánchez le tranquiliza y le asegura que “se respetará la Constitución y su reparto competencial”.

El PNV no planteó este asunto en el debate en el Senado pero la formación jelztale ya lo ha hecho alto y claro en varios frentes. Su presidente, Andoni Ortuzar, el lehendakari, Iñigo Urkullu, y el portavoz en el Congreso, Aitor Esteban, han advertido de que el diseño de los nuevos impuestos “choca frontalmente” con los sistemas fiscales del País Vasco y Navarra, al mismo tiempo que supone un “perjuicio directo” a la ciudadanía de ambos territorios.