“La realidad ignorada siempre prepara su venganza” es una afirmación hecha famosa por el filósofo Ortega que cobra vida durante las épocas electorales. Las recientes elecciones han servido para ilustrar este principio una vez más. Tal vez, en algún momento, esta cita se pronunció frente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para subrayar que desviar la mirada de la realidad en política es una táctica no sólo arriesgada, sino también imprudente.

Elecciones con Implicaciones Nacionales

Si bien las elecciones eran municipales y autonómicas, se leyeron en clave nacional, centrándose en dos figuras: Pedro Sánchez, líder del partido socialista, y Alberto Núñez Feijóo, líder de la oposición popular. Para ambos, la fecha del 28 de mayo fue una especie de referéndum.

Sánchez, actualmente al mando del país, tenía la tarea de demostrar si su política y su controvertida interpretación del socialismo, ejemplificada en su liderazgo indiscutible, habían llegado para quedarse o si, por el contrario, el clamor electoral dictaba un cambio de dirección.

Un Escenario Complejo para el PP y el PSOE

La apuesta para el líder del Partido Popular no era menos importante. Si su color azul no se extendía como una marea alta por el mapa nacional y el PSOE mantenía su poder territorial y buena parte de sus feudos, su brillo como la figura designada para “derogar el sanchismo”, como enfatizó durante la campaña, se atenuaría.

Los Resultados Electorales y la “Venganza” de la Realidad Ignorada

Tras el conteo de votos, una cosa quedó clara: el PSOE de Sánchez ha cedido mucho terreno. En términos militares, se podría decir que la ofensiva del PP ha tomado su territorio, dejándolo acorralado.

Para entender el duro golpe, debemos retomar la reflexión de Ortega. Sánchez optó por ignorar o, al menos, ver de manera distorsionada una realidad evidente: su falta de compromiso en cuestiones de profunda importancia social no ha sido olvidada por los ciudadanos.

Esta realidad viene marcada por un nombre: EH Bildu. “No me reuniré con Bildu”, “No haremos un pacto con Bildu”, “Esa pregunta es ofensiva y, si lo desea, puedo repetírselo cinco veces: no haremos un pacto”.

Sin embargo, la realidad desmintió su discurso. Bildu se ha convertido en un partido estratégico e imprescindible para el Gobierno, con quien llegó a pactar los presupuestos, medidas anticrisis, e incluso la controvertida Ley de Memoria Democrática.

Las Repercusiones de la Política de Sánchez

Además, su amistosa relación con el secesionismo catalán y sus constantes concesiones también le atrajeron un torrente de críticas que estallaron cuando aprobó una reforma legislativa que derogaba el delito de sedición y reducía la pena por malversación, cambios impulsados junto con sus socios de Unidas Podemos.

Su aliado, Unidas Podemos, resultó ser un obstáculo en muchos momentos de la legislatura. Esto se vio reflejado en su oposición a apoyar a Ucrania tras la invasión rusa y se volvió una constante con la controversial Ley del sí es sí, que permitió reducciones de condenas e incluso la liberación de cientos de condenados por delitos sexuales.

La combinación de estos elementos ha provocado un revés significativo para el actual presidente, a quien estas elecciones condenan ahora a un tiempo muy duro de cara a las elecciones generales. Le espera un largo camino.

En conclusión, la vieja frase de Ortega sobre la realidad ignorada cobró protagonismo en estas elecciones y, sin duda, ofrece una valiosa lección para todos en la política: ignorar la realidad siempre tiene sus consecuencias.