El agua embalsada baja hasta el 47,5% en 2023, uno de los años más secos desde que hay registros

El agua embalsada en el país vuelve a caer por octava semana consecutiva, pese a las intensas lluvias que en los últimos días han afectado a toda la península, situación que no ha logrado revertir la tendencia a la baja de la reserva, ahora al 47,5%, un 0,2% menos que el martes anterior.

Los embalses acumulan actualmente 26.640 hectómetros cúbicos (hm³) de agua, cifra inferior a la cantidad de agua almacenada a estas alturas del año en 2022 (27.814 hm³) y muy por debajo de la media de los últimos diez años para este periodo (38.205 hm³).

Las precipitaciones de esta semana han afectado “considerablemente” a toda la península, destacan los datos facilitados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), con una máxima de 128,8 litros por metro cuadrado que se ha registrado en Castellón.

En estos momentos, las cuencas más deficitarias son las del Guadalquivir (23,8%), seguidas de la de Guadalete-Barbate (25,3%), las internas de Cataluña (25,6 %), Guadiana (31,9 %), la cuenca Mediterránea Andaluza (34,3%) y la del Segura (35%). En el lado opuesto están las cuencas del Cantábrico; tanto el oriental (90,4%), como el occidental (87,8%), y las internas del País Vasco (81%); y a continuación, Galicia Costa, con el 80,7% de su capacidad total.

Rubén Del Campo, portavoz de AEMET, ha detallado que las precipitaciones de los últimos días suponen un aporte de humedad “muy valioso” para los suelos, que se encuentran actualmente mucho más secos de lo normal para esta época del año, “y como los cielos están más nubosos y la humedad del aire es alta, la evaporación es menor, lo que favorece que la vegetación reduzca su estrés hídrico”.

Sin embargo, las lluvias “no se han notado todavía en el agua embalsada”: Las salidas de agua de los embalses han superado a las entradas y no han logrado revertir la tendencia a la baja que en los últimos meses ha experimentado la reserva hídrica.

“La precipitación caída entre el 1 de marzo, cuando empezó la primavera meteorológica, y hasta el 28 de mayo es de exactamente 85 litros por metro cuadrado, cifra idéntica a la acumulada en la primavera completa del año 1995, que hasta la fecha es la más seca de la serie histórica″, ha agregado Del Campo.

“Por lo tanto, podemos ya descartar que la primavera de 2023 vaya a ser la más seca de la serie, puesto que al contabilizar las precipitaciones de los días 29 a 31 de mayo se superará esta cifra; no obstante, será una primavera de todas formas, muy seca”, ha señalado el experto.

Respecto al año hidrológico, las precipitaciones están en torno al 27% por debajo de lo normal, pues se han registrado desde el 1 de octubre hasta el 28 de mayo 396 litros por metro cuadrado, cuando lo normal son 516 litros por metro cuadrado. Del Campo ha hecho hincapié en que “estamos, por lo tanto, ante uno de los 8 años hidrológicos más secos hasta la fecha desde 1961″.