Instituciones, periodistas y jóvenes participan en un homenaje que reivindica la memoria de las víctimas de ETA y la importancia de transmitir su historia a las nuevas generaciones.
Ciudad Real se une para recordar a Miguel Ángel Blanco
La Sala de Exposiciones de la Casa Consistorial de Ciudad Real ha acogido este lunes un acto institucional con motivo del 29 aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco, el joven concejal de Ermua secuestrado y asesinado por la banda terrorista ETA en julio de 1997.
El homenaje ha reunido al alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares; al presidente de la Diputación Provincial, Miguel Ángel Valverde; al subdelegado del Gobierno, David Broceño; miembros de la corporación municipal y de otras administraciones, representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y numerosos integrantes de la sociedad civil.
Lee también: Confinados Hinojosas y Cabezarrubias por un incendio
Bajo el lema ‘Tu legado nos compromete’, el acto volvió a poner el foco en la necesidad de preservar la memoria de las víctimas del terrorismo y trasladar su historia a quienes no vivieron aquellos años de violencia.
Cañizares y Valverde apelan a la memoria como defensa de la democracia
Durante las intervenciones institucionales, tanto el alcalde de Ciudad Real como el presidente de la Diputación coincidieron en un mensaje común: recordar a Miguel Ángel Blanco es una obligación democrática.
Francisco Cañizares defendió que la memoria resulta imprescindible para construir el futuro y advirtió del peligro que supone olvidar lo ocurrido.
«Recordar y tener memoria es fundamental para actuar en consecuencia y para tomar buenas decisiones», afirmó el alcalde, quien añadió que una sociedad que no recuerda su pasado difícilmente puede construir un futuro sólido.
El regidor aseguró que el homenaje representa el compromiso de seguir defendiendo la libertad y los valores democráticos y alertó contra cualquier intento de blanquear el terrorismo o relativizar el sufrimiento causado por ETA.
También recordó el despertar de la sociedad vasca tras el asesinato del concejal de Ermua, cuando miles de ciudadanos salieron a las calles al grito de «ETA no, vascos sí», un movimiento que marcó un antes y un después en la respuesta ciudadana frente a la banda terrorista.
En la misma línea se expresó Miguel Ángel Valverde, quien aseguró que el asesinato de Miguel Ángel Blanco constituye uno de los episodios que más han marcado su vida personal y política.
El presidente de la Diputación recordó que compartía con el joven concejal nombre, formación universitaria y militancia política, lo que hizo que viviera aquellos acontecimientos con una especial intensidad.
Valverde evocó además el clima de amenaza permanente que soportaban los cargos públicos durante aquellos años, obligados incluso a revisar cada mañana los bajos de sus vehículos o modificar sus desplazamientos por miedo a un atentado.
A su juicio, el asesinato de Miguel Ángel Blanco provocó una de las mayores movilizaciones cívicas de la historia reciente de España y dio origen al conocido Espíritu de Ermua, convertido en símbolo de la unidad democrática frente al terrorismo.
El presidente provincial insistió en que el mayor desafío actual consiste en transmitir ese legado a los jóvenes para evitar que la desmemoria termine debilitando la democracia.
Los jóvenes preguntan y los periodistas recuerdan las 48 horas que cambiaron España
Uno de los momentos más emotivos del homenaje fue el encuentro intergeneracional protagonizado por varios jóvenes de Ciudad Real y tres periodistas que vivieron de primera mano el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco.

Andrea León, Álvaro Monsalve, Miguel Yusti y Marco López formularon preguntas a Joaquín Castro, Juan Carlos Sevilla y Laura Espinar, quienes compartieron cómo se vivieron aquellas agónicas 48 horas desde las redacciones de los medios de comunicación.
La periodista Lorena Ropero, encargada de conducir el acto, destacó que hay acontecimientos que no pueden limitarse a los libros de historia porque necesitan seguir siendo contados para convertirse en un compromiso colectivo.
Los tres periodistas coincidieron en señalar que el asesinato de Miguel Ángel Blanco marcó un punto de inflexión en la respuesta de la sociedad española frente a ETA.
Joaquín Castro recordó la extraordinaria movilización ciudadana registrada en Ciudad Real, donde más de 25.000 personas salieron a las calles para expresar su rechazo al terrorismo, además del clima de tensión que se vivía entonces por la presencia de presos de ETA en la cárcel de Herrera de la Mancha.
Por su parte, Laura Espinar rememoró la angustia vivida en la redacción del diario Lanza, pendiente minuto a minuto de la evolución del secuestro, y explicó que el perfil cercano de Miguel Ángel Blanco hizo que toda la sociedad se identificara con él.
Juan Carlos Sevilla resumió aquellos días con una palabra: «impotencia». Recordó la esperanza de millones de españoles de que ETA no cumpliera su amenaza y defendió que la firmeza del Estado resultó determinante para derrotar a la organización terrorista.
Un manifiesto para defender la verdad y la memoria
Tras guardar un respetuoso minuto de silencio, varios jóvenes dieron lectura al manifiesto elaborado por la Fundación Miguel Ángel Blanco, un texto que reivindica la necesidad de preservar la verdad frente a cualquier intento de manipulación o blanqueamiento del terrorismo.
El documento recuerda que Miguel Ángel Blanco tenía 29 años cuando fue asesinado y subraya que las víctimas no reclaman venganza, sino verdad, justicia y respeto.
El manifiesto pone también el acento en las nuevas generaciones, reclamando que conozcan quién fue Miguel Ángel Blanco y comprendan que no solo representa un símbolo, sino la historia de un joven asesinado por defender la libertad y la democracia.
Un mural para mantener vivo su legado
El homenaje concluyó con un gesto cargado de simbolismo.
Los asistentes dejaron la huella de sus manos sobre un gran mural colectivo como muestra de su compromiso con la memoria de Miguel Ángel Blanco y de todas las víctimas del terrorismo.
Ese mural puso el broche final a un acto en el que instituciones, periodistas, jóvenes y ciudadanía compartieron un mismo mensaje: mantener viva la memoria sigue siendo la mejor garantía para defender la libertad, la convivencia democrática y evitar que el terrorismo caiga en el olvido.
Sigue informado con más noticias relevantes en Ciudad Noticias.



