La socialista Carmen Montón -quien fuera ministra de Sanidad, Políticas Sociales e Igualdad- se ha llevado a su marido enchufado a Washington, donde ella trabaja como embajadora ante la Organización de los Estados Americanos (OEA). Según informa este lunes el diario ABC, la embajada española en Estados Unidos contrató a Alberto Hernández Campa como auxiliar en la Consejería de Justicia, hace un mes. Este caso se suma a los de otros muchos altos cargos que han sido contratados en procesos opacos, en los últimos años.

LLama la atención que Montón repita operación sin pudor. La política socialista ya estuvo envuelta en un escándalo similar en 2015. En aquella ocasión fue por la incorporación de su pareja como gerente -y un sueldo de 132.000 euros anuales- en la Empresa General Valenciana del Agua (Egevasa), una sociedad mixta dependiente de la Diputación de Valencia, cuando ella estaba al frente de la Consejería de Sanidad valenciana. Finalmente tuvo que renunciar al puesto, ante la crisis que generó en el seno del Gobierno de Ximo Puig.

Curiosamente, las críticas venían principalmente de Mónica Oltra, que le daba clases de moralidad y le decía que cuando uno está en política tiene “determinadas limitaciones y determinadas implicaciones familiares con las que se ha de contar” incluso en el “desarrollo de sus carreras profesionales” aunque “a veces sea injusto”. “Somos honorables por el cargo”, le espetaba.

En cualquier caso, a Montón no le duró mucho el disgusto. Tras la polémica por colocar a su marido en la Diputación, fue recompensada por Pedro Sánchez con el cargo de ministra de Sanidad tres meses más tarde. No obstante, tampoco duró mucho en el puesto. La socialista tuvo que dimitir después de que saliera a la luz que había plagiado su tesis para un título de postgrado.

Sin piedras en el camino a la Embajada

En el mes de mayo, Hernández Campa se presentó -junto a otras seis personas- a la plaza de personal laboral fijo en la unidad de apoyo de la Dirección General de Cooperación Jurídica Internacional del Ministerio de Justicia con sede en Washington. Según revela ABC, el resto de los aspirantes se cayeron de la lista sin apenas pelear por el puesto. Uno se quedó fuera por presentar la solicitud fuera de plazo, tres ni siquiera se acudieron a la primera prueba y los otros dos no lograron llegar al 5. Por el contrario, el marido de Montón obtuvo un 9 sobre 10.

Se trataba de una prueba de conocimiento, definida en la convocatoria del 7 de abril de 2022 como 50 preguntas sobre “el marco constitucional español, la administración pública española, la administración pública española en el exterior y la administración de justicia española, a responder en español y en inglés”. Cabe señalar en este punto que Hernández Campa es licenciado en Economía, no en Derecho, y que en la segunda prueba, en la que se presentó en solitario, sacó un 10. Así lo confirman los resultados de los exámenes a los que ha tenido acceso el diario español.

¿Irregularidades en el proceso?

En el mes de junio, el marido de Montón hizo una entrevista y se le consideró “apto”, aseguran fuentes de la embajada consultadas por ABC, por lo que se incorporó al puesto en septiembre. “Todos los procesos de selección de personal en la embajada se hacen de acuerdo con la normativa vigente, según las bases aprobadas por las autoridades centrales, con absoluto respeto de los principios de igualdad, mérito y capacidad, y con total transparencia y publicidad”, añadieron.

No quisieron responder, sin embargo, a la pregunta de si su relación de parentesco con un cargo designado en la misma misión diplomática tuvo algo que ver con su contratación. Tampoco explicaron por qué en este caso no se realizó la habitual prueba de inglés o por qué no hubo personal auxiliar presente en el tribunal. Y por supuesto no compartieron las preguntas de los exámenes en los que Hernández Campa obtuvo sendos sobresalientes.

De enchufe en enchufe

La pareja de Montón ya ha sido impulsada antes por la poderosa mano de su mujer. Fue en 2015 y su nombramiento provocó una de las primeras crisis en el Gobierno de coalición formado por los socialistas valencianos y Compromís. La entonces vicepresidenta de la Generalidad valenciana, Mónica Oltra, le reprochó que “la mujer del César tiene que ser honrada y parecerlo, y el marido también”.

Hernández Campa, que había sido líder de las Juventudes Socialistas y asesor de José Bono en la Junta de Castilla-La Mancha, había sido nombrado gerente de EGEVASA, unos días antes. Y, lo peor, llovía sobre mojado. Carmen Montón había sido acusada de “amiguismo” en otra ocasión, mientras estaba al frente del departamento. Designó como gerente del hospital de La Fe, centro de referencia de la región, a la que fuera senadora del Partido Socialista de Cataluña (PSC) Mónica Almiñana, sin tener ninguna experiencia alguna que justificase el nombramiento.