Carlos García Morales el matador ha caído. El histórico narco gallego, objetivo de las autoridades españolas y colombianas desde hace más de diez años, ha sido arrestado gracias a una operación conjunta de la policía de ambos países, en colaboración con la agencia estadounidense HSI (Homeland Security Investigations), en la que han detenido a un total de 19 personas y han intervenido 2.600 kilogramos de cocaína, así como un auténtico arsenal de armas de guerra.

Los investigadores del caso dan por desarticulada una “peligrosa y activa organización criminal narcoglobalizada” que se dedicaba al tráfico de drogas a gran escala. Parte de la mercancía -2.000 kilogramos de cocaína- fue interceptada en aguas internacionales del Caribe cuando era transportada en barco desde Sudamérica para su posterior distribución en España. El resto -600 kilogramos- se encontraba oculto en una nave industrial en Siero (Asturias).

Envíos de ‘coca’

La policía les seguía la pista desde enero de 2021, cuando se percataron de la existencia de una organización criminal que pretendía introducir en territorio español una importante cantidad de droga, e identificaron a los miembros de la trama. Los agentes tuvieron constancia de una reunión en Madrid a la que asistió el conocido narcotraficante gallego y en la que se concretó el envío de dos toneladas de cocaína para finales de julio de 2022.

Gracias a la cooperación internacional, la embarcación fue intervenida y sus cinco tripulantes fueron arrestados. Pero un mes más tarde los narcotraficantes intentaron realizar un segundo envío, simulando un viaje familiar. El matador y su pareja se desplazaron en coche dirección a Asturias para no levantar sospechas.

No era una escapada romántica. El objetivo del traslado eran los 600 kilogramos de cocaína que sus secuaces habían ocultado en la nave de Siero. Un vehículo lanzadera iba delante para advertirles de la posible presencia policial. A pesar de los esfuerzos por despistar a los agentes, fueron detenidos junto al resto de integrantes de la red, encargados de la introducción de la droga en España.

Arsenal de guerra

Fusiles de asalto, granadas de mano, explosivos, lanzacohetes, silenciadores, armas cortas y cartuchería de multitud de calibres, entre otros objetos, componen el arsenal de guerra hallado por la policía en la nave industrial donde estaban ocultos los 600 kg de cocaína. También encontraron armas en el domicilio del narcotraficante español en Galicia, lo que demuestra -explican fuentes policiales- “el grado y nivel de la organización ahora desarticulada”.

La mayor parte se remitió a los laboratorios de Policía Científica para proceder a su análisis pericial mientras que el lanzacohetes, el explosivo plástico, la granada y el detonador fueron analizados por los especialistas de TEDAX-NRBQ. Tras una inspección inicial del lanzacohetes, los agentes consideraron que -por su inestabilidad- era necesario proceder a su destrucción. Por ese motivo, se trasladaron a un bunker donde se realizó una explosión controlada.