Se trata de una técnica que ya se ha probado en más de 400 pacientes de Reino Unido donde se ha conseguido detectar la enfermedad en el 98% de las ocasiones. Se trata de una enfermedad que no tiene cura, pero el hecho de diagnosticarla en una pronta fase puede ayudar a los pacientes en su desarrollo.

Hace poco, expertos que se reunieron en el ‘Simposio XXX Aniversario Diagnóstico precoz de la Enfermedad de Alzheimer: dónde estamos y hacia dónde vamos’ que organizó la Fundación Alzheimer España, destacaron la importancia de usar biomarcadores para diagnosticar de manera precoz la enfermedad. “Los biomarcadores ayudan a ver la presencia de neurodegeneración, a realizar el diagnóstico etiológico de la enfermedad e, incluso, a ver qué pacientes pueden participar en los ensayos clínicos”, dijo el médico adjunto en el servicio de Neurología del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, Guillermo García-Ribas.

El coordinador del grupo de trabajo de Neurología de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), Enrique Arrieta Antón, explicó que el concepto de la enfermedad se está cambiando a uno basado en biomarcadores, insistiendo en que si se consigue detectar el daño de forma precoz y hay tratamientos modificadores de la enfermedad, se podría cambiar el deterioro de la enfermedad, que aunque no se puede mejorar se puede “aplanar”.