La violencia juvenil se recrudece en las calles y son muchas las voces que exigen medidas para acabar con esta problemática. Los últimos en reclamar ayuda han sido los directores y el personal docente de 35 colegios e institutos del distrito madrileño de Villaverde. Todos ellos han solicitado al Ayuntamiento de Madrid y a la Delegación del Gobierno más recursos para luchar contra la captación de menores y la proliferación de bandas juveniles en los centros educativos.

Precisamente en Villaverde, la Junta Municipal ha reformado su programación educativa, cultural y deportiva para reducir el absentismo y evitar la integración de menores en bandas juveniles.

La educación y el ámbito familiar son clave

Hay comportamientos que son comunes entre los pandilleros como los cambios de actitud a un tono más violento. De ello suelen valerse para captar nuevos miembros, que habitualmente suelen ser menores de edad. La introducción de menores, que suele llevarse a cabo en centros educativos e institutos, comienza con el acompañamiento al resto de integrantes a las peleas, que en algunos casos terminan en asesinatos. Así es como los van “preparando” para el día en el que les toque intervenir.

En este sentido, los profesionales advierten que sólo la educación es la base para impedir que los jóvenes formen parte de bandas juveniles. “La educación tiene que ser uno de los pilares fundamentales de prevención que sustenten esta estrategia para resolver el problema de las bandas juveniles al que nos enfrentamos”, ha remarcado Concha Chapa, concejala del distrito.

En la misma línea se ha pronunciado el consejero de Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, Enrique López. “Estos delincuentes son cada vez más jóvenes y buscan en las bandas elementos referenciales. Se puede formar a las personas, se puede educarlas, se puede conformarlas como tales, pero el ámbito familiar hay que trabajarlo. Es un trabajo de la sociedad en su conjunto”, ha insistido.