La miel es un producto admirado por el ser humano desde la edad de piedra, cuando apenas aprendía a controlar las abejas y enjambres, y hoy en día sigue siendo así. Actualmente, ocupa un lugar especial en el sector alimentario por sus propiedades energéticas, por ser un endulzante natural y, por supuesto, por la maravilla que causa la obtención de este manjar. De hecho, Europa es el segundo productor de este alimento en el mundo, detrás de China, y España se encuentra a la cabeza de la producción de miel en la Unión Europea, con 3.034.000 colmenas contadas hasta 2020, según el informe Panorama del Mercado de la Miel de la Comisión Europea. No en vano este apreciado alimento se ha convertido en una delicatessen gastronómica muy demandada.

¿Qué es la miel natural?

La miel es la sustancia que resulta de la recolección del néctar que hacen las abejas y de otras secreciones azucaradas de las plantas y colmenas. Cuando hablamos de miel natural nos referimos a esa sustancia viscosa y dulce que no tiene ningún tipo de añadido y que no ha sido sometida a ningún proceso industrial ni calentada por encima de 43 grados. De lo contrario, si el producto es expuesto a alguna de estas técnicas, hablamos de miel pasteurizada. El proceso de pasteurización evita que la melaza se cristalice y reduce su calidad, por lo que la miel natural es la ideal para la salud.

Es una sustancia que resulta del trabajo de las abejas

Se trata de una sustancia de reacción ácida y 1,4 veces más pesada que el agua. De hecho, tiene hasta un 20% de humedad, lo que la convierte en una solución de azúcares, agua y cenizas. Su tipología y color varían según la procedencia de la flor o arbusto del que provengan y de la recolección, por ejemplo, la de primavera se produce a finales de mayo, la miel principal, entre junio y julio, y la miel tardía, entre agosto y septiembre. Algunas personas tienden a pensar que si la miel está cristalizada es porque está vieja o adulterada, pero nada más lejos de la realidad. La cristalización es un proceso completamente natural y es la garantía de que el producto no se ha procesado térmicamente, manteniendo sus propiedades naturales.

Propiedades y beneficios

A continuación, te explicamos algunas de estas propiedades y los beneficios de este gran producto:

1. Es una fuente de energía

La miel está compuesta en mayor medida por carbohidratos (azúcares) desdoblados, lo que facilita enormemente su absorción. Así, este producto en su forma natural puede contener hasta un 75% de azúcares.

Los principales azúcares (monosacáridos) que contiene son la fructosa y la glucosa, pero también está llena de disacáridos (carbohidratos formados por la unión de dos moléculas de azúcar), como la sacarosa, la isomaltosa, la maltosa y otros. Estos elementos le otorgan el sabor muy dulce que caracteriza a la miel, pero también la convierten en una fuente de energía para el organismo y una deliciosa forma de levantar el ánimo. En este sentido, es un alimento ideal para personas anémicas o convalecientes que necesitan recobrar la vitalidad. A su vez, la miel ayuda al organismo a restablecer su ritmo de actividad habitual.

2. Rica en proteínas y minerales

También contiene una pequeña cantidad de proteínas, ácido fólico, minerales (como fósforo, calcio, magnesio, silicio, hierro, manganeso, yodo, zinc, oro y plata), aminoácidos esenciales, esteroles, fosfolípidos, flavonoides, polifenoles y enzimas. Gracias a la cantidad de macro y micronutrientes que contiene, minimiza el riesgo de adquirir enfermedades cardiovasculares al aportar energía a la musculatura cardiaca y favorece la producción de fosfatos orgánicos, según indica la Fundación Española del Corazón.

3. Tiene propiedades antiinflamatorias y antisépticas

Asimismo, alivia el dolor de garganta, es un remedio conocido para calmar la tos, tiene propiedades antiinflamatorias y antisépticas, ayuda a reducir hinchazones musculares y apoya los procesos de metabolización de los alimentos, aliviando la indigestión.

Ideal para endulzar bebidas

4. Favorece la digestión

Al combinarse con otros productos naturales, como el jugo de limón o la canela, la miel puede favorecer la actividad del sistema digestivo. De este modo, ayuda a metabolizar los alimentos, con lo cual previene y alivia indigestiones estomacales y estreñimiento.

5. Ayuda en el cuidado de la piel

Entre otras cosas, debido a sus propiedades curativas, la miel es usada desde tiempos antiguos para tratar afecciones en la piel y en los cuidados cosméticos. Su alta concentración de humedad no solo influye en su viscosidad, peso, sabor y color, sino que además puede humectar la piel, el cabello y el cuero cabelludo, así como ayudar en los tratamientos de acné y como exfoliante natural.

Es importante aclarar que el consumo de miel no es adecuado para las personas diabéticas, debido a que su índice glucémico es muy superior al del azúcar. Solo suele estar permitida cuando se produce hipoglucemia, pero lo recomendable es que las personas con estos padecimientos consulten a un médico, si se quiere incluir este producto en la dieta cotidiana.

Usos en la cocina

La manera predilecta más común de comer la miel es sola, untada directamente sobre panes o galletas. Una deliciosa tostada con miel natural por la mañana puede ayudar a empezar el día con vitalidad. Además, una de las magníficas cosas de este manjar es que es el único alimento natural que no caduca, por lo que se puede guardar en un tarro para infinititas recetas, en la despensa o en la nevera.

También se puede decir que su principal uso gastronómico está en la repostería, puesto que sirve para mejorar el sabor de dulces, tartas, panes y helados o para preparar unas deliciosas galletas de miel y canela. Se emplea como endulzante en múltiples recetas y como aditivo para diferentes bebidas, como el té o hasta para cocteles. De hecho, es el ingrediente principal del hidromiel, una bebida fermentada a base de miel y agua, precursora de la cerveza.

Es ideal con tontadas en el desayuno

En ensaladas, queda muy bien como parte de la vinagreta, por ejemplo, combinándola con aceite de oliva y vinagre balsámico, o también para caramelizar frutos secos tostados y mezclarlos con vegetales frescos como lechuga y tomate. Igualmente, otorga un toque especial a diferentes salsas que se pueden agregar a asados de carne, pollo al estilo oriental, pescados marinados y a vegetales como calabazas, pimientos y zanahorias.

Con tantas opciones de disfrute de este manjar y por sus propiedades que revitalizan y mejoran el ánimo, parece que la miel seguirá en el mundo gastronómico durante muchos siglos más, siendo la favorita para dar energía, calmar la tos o los dolores de garganta y preparar los postres más sabrosos.