Pence asume el control de la situación

La agenda del presidente saliente se reduce a hacer «muchas llamadas» y se extienden los rumores de una posible destitución de Trump por «incapacidad»

Al correo electrónico que el Departamento de Comunicación de la Casa Blancaenvía cada noche a los periodistas acreditados en Washington con la agenda del presidente para el día siguiente no había, anoche, por dónde cogerlo. Solo tenía esta frase: «El presidente Trump trabajará desde la mañana temprano hasta muy tarde por la noche. Hará muchas llamadas y tendrá muchas reuniones».

El estilo literario del email sugería la posibilidad de que el propio Trump lo hubiera dictado. En todo caso, sea cual sea la razón de tan atrabiliario mensaje, el presidente se encuentra aislado. La decisión de movilizar a la Guardia Nacional – una rama de las Fuerzas Armadas – fue adoptada por el vicepresidente, Mike Pence, en coordinación con el secretario de Defensa en funciones, Christopher Miller, el jefe del Alto Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el general Mark Milley, y los líderes -dos republicanos y dos demócratas- del Congreso. Eso no es especulación periodística: es un mensaje colgado en la página web del Departamento de Defensa.

Tampoco era especulación la cascada de dimisiones en la Casa Blanca, aunque éstas solo afectan a personal de poco peso político, como la Secretaria Social (lo que en EEUU viene a ser jefe de protocolo), la jefa de gabinete de Melania Trump, o la subdirectora del Departamento de Comunicación. Había rumores, y muchos, sobre otras dimisiones de más calado, incluyendo al director y subdirector de Seguridad Nacional -el segundo de los cuales, Matt Pottinger, ya ha hecho efectiva su renuncia- y a la secretaria de Transporte (esposa del líder republicano del Senado, Mitch McConnell, que va a perder ese cargo tras la derrota de su partido en Georgia). Aun así, eso no afecta al círculo íntimo de Donald Trump. Es más: ese círculo íntimo se reduce, en último extremo, a dos personas: su hija Ivanka y su yerno Jared.

Otros rumores, sin embargo, sí eran muy especulativos. Entre ellos, la posibilidad de que Mike Pence invoque la Vigésimo Quinta Enmienda, que abre la vía para que el presidente sea destituido por «incapacidad». Según varios medios de comunicación, ésa era una posibilidad que estaba siendo considerada «de manera preliminar» por el gabinete de Trump. Algunos demócratas de la Cámara de Representantes han pedido a Pence que inicie el proceso, pero, mientras no tengan el apoyo de ningún republicano, la idea no va a ir a ningún sitio. La razón es que la decisión final estaría en manos del Congreso, y es muy improbable que un número suficiente de republicanos votaran a favor como para llevarla a cabo.

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