Los ciclistas se verán afectados por varios aspectos de la nueva ordenanza de circulación del Ayuntamiento, entre ellos, la circulación. Así, no se podrá pedalear por algunas rúas, concretamente en las calles más estrechas y con mayor afluencia de peatones.

También se restringe en la norma el aparcamiento en toda la ciudad, de forma que solo se podrá echar el candado en las zonas habilitadas para dejar las bicis. Si no hay ninguna próxima, se podrá hacer en el mobiliario urbano (farolas, bancos, rejas…), siempre que no se cause ningún daño, y se deje paso libre.

Si no está garantizado el tránsito de personas u otros vehículos, la Policía Local podrá retirar la bicicleta y llevarla al depósito municipal.

La medida ya despertó una fuerte polémica entre las asociaciones de ciclistas cuando se filtró parte del contenido de la misma. Incluso se llegó a convocar una manifestación para denunciar lo que se calificaba casi de hostilidad contra las bicicletas.

En su momento el gobierno local argumentó que la medida lo único que buscaba era garantizar la convivencia y la seguridad vial. Con ese argumento explicaban la restricción de paso en algunas calles del casco histórico que por ser muy estrechas era difícil compaginar peatones y ciclistas en el mismo espacio.

Rúas como O Franco, Orfas, O Preguntoiro o Caldeirería ya son difíciles de recorrer a pie, cuanto más si por el medio andan vehículos. Por eso se señalaba que para transitar por ellas con la bici, lo más aconsejable era echar pie a tierra y caminar con ella.

Aún así, el concejal dejaba abierta la puerta a la posibilidad de que cuando estas calles estuvieran vacías se tolerara el paso de ciclistas siempre que no molestaran, y que no habría sanción.

En un principio la normativa establecía que en el casco histórico solo podrían circular los vehículos de reparto de mercancías y por unas calles concretas entre las siete y las nueve de la mañana, que es el horario de carga y descarga. Ahora se ha optado por restringir este paso de bicicletas a aquellas en las que las características o la afluencia masiva de personas así lo aconsejen.

En el resto de las calles sí se permitirá el paso de ciclistas, pero respetando siempre la prioridad de los peatones, al igual que tienen que hacer el resto de los vehículos autorizados para circular por la zona peatonal.

Otra medida que también había despertado las protestas de los ciclistas era la limitación de velocidad que se establecía en los carriles reservados exclusivamente para bicis. Consideraban que puesto que eran exclusivos, esta medida no tenía sentido.

 

Velocidad. El límite para los escasos tramos que hay en la ciudad se propone establecerlo en quince kilómetros por hora, tanto para las bicis como para los patinetes, que también deberán circular por ellos. Los peatones podrán cruzar estos carriles, pero no pararse ni caminar por ellos.

Contra la nueva ordenanza incluso se organizó una recogida de firmas online en la plataforma Change.org, además de una marcha que concluyó en el Obradoiro.

La modificación de la normativa no solo afecta a las bicicletas, e incluye varios apartados destinados a los coches. Lo más novedoso son las medidas prácticas para evitar la venta de vehículos de particular a particular.

A partir de ahora está prohibido colocar el cartel de se vende en el cristal con el teléfono de contacto. En realidad ya lo estaba, pero los agentes no podían hacer nada. Ahora sí estarán autorizados a retirar el vehículo de la calle e imponer una sanción.

También se agiliza la retirada, el traslado al depósito y la transformación en chatarra en el caso de que alguien deje un vehículo abandonado u otro tipo de objeto en una vía pública.

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