La escalada de contagios y el aumento de la presión hospitalaria por la COVID-19 ha hecho que algunas comunidades hayan planteado un endurecimiento de las restricciones si la evolución epidemiológica no mejora.
En Asturias, su presidente Adrián Barbón ha anunciado que pedirá al Gobierno que le permita establecer un confinamiento domiciliario de 15 días; algo que Sanidad ha descartado de momento, aunque Salvador Illa ha acordado reunirse mañana con el Principado a las 12.30 horas.
Ya son varios los dirigentes que han reconocido su preocupación respecto a los datos epidemiológicos y que barajan nuevas restricciones. En Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha reconocido este lunes que no descarta que sea necesario optar por «modelos más duros o confinamientos». Una posición muy parecida a la expresada por el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, que contempla medidas «más difíciles» en el caso de que la situación siga empeorando.
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