Se acabaron las vacaciones y con ellas un verano sofocante. Lo hemos padecido autoconfinados y resignados, sabiendo del agujero que veremos en la cuenta cuando pasen la factura de la refrigeración. Los británicos han conocido por primera vez lo que es vivir a 40 grados; una parte importante de Europa se ha quemado y la sequía avanza más rápido que la inflación. Por desgracia, también ha habido un exceso de muertes y casi 2.000 personas fallecieron de más en una semana de julio. Para mejorar las decisiones relacionadas con la adaptación al cambio climático hace falta entender cómo afecta a la vida cotidiana de las personas. Ya sabemos que está alterando las jornadas laborales, pero no nos hemos parado a mirar qué implica esto para nuestros usos del tiempo. ¿Cuál es el peaje que el aumento de las temperaturas puede tener sobre nuestro bienestar? Vemos olas de calor cada vez más frecuentes e intensas; aumento de enfermedades relacionadas con el calor y absentismo laboral; los fenómenos meteorológicos extremos provocan además la pérdida de días de trabajo por cortes de electricidad, daños en infraestructuras o las propias órdenes de evacuación. A medida que la destrucción del planeta se acelera, es probable que estos trastornos se agraven. Los trabajadores al aire libre se verán obligados a reducir sus horas o a hacer descansos más frecuentes para mantenerse frescos y evitar los golpes de calor. Habrá que cambiar horarios. En definitiva, se espera que tenga un profundo impacto en el mundo del trabajo. Como no podía ser de otra forma, estos impactos no se distribuirán de manera uniforme, los más vulnerables lo padecerán con mayor intensidad. Los modelos prevén que en Estados Unidos se alcance más de 35 grados la mitad de los días de verano. ¿Se puede trabajar en estas condiciones si tu trabajo no es en una oficina con aire acondicionado?

Entender cómo se adapta la sociedad puede ayudarnos a comprender qué tipo de efectos a corto plazo pueden producirse en nuestras propias vidas. ¿Afectan por igual frío y calor al tiempo de trabajo en las mujeres? Según un estudio realizado por Marie Connolly de la Universidad de Quebec, se ha comprobado que los hombres trabajan más en los días de lluvia reduciendo su tiempo de ocio, mientras que el trabajo de las mujeres es estable. Existen pocas investigaciones sobre este asunto, y la que hay han demostrado que las personas responden a los aumentos de temperatura a corto plazo dedicando menos tiempo al trabajo y más al ocio interior. ¿Tienen todos los trabajadores las mismas posibilidades de trabajar menos? Las sociedades tendrán que adaptarse a sus nuevas realidades y es importante entender el impacto que el cambio climático va a tener no solo en el tiempo de trabajo sino en los usos del tiempo que a menudo se construyen alrededor del empleo. Los trabajadores más vulnerables, los autónomos y los que se ven afectados por la precariedad, tendrán menos posibilidades de adaptarse, lo que contribuirá a aumentar aún más la desigualdad. No los perdamos de vista.