Desde que nací, siempre iba corriendo. Yo era feliz corriendo“, cuenta Rosa Esquerdo a Antena 3 Deportes.

Pero no fue hasta los 41 años que pudo empezar a competir y todo porque, como ella explica, “los únicos que podían correr eran los chicos”.

Y su ex marido tampoco quería que lo hiciese: “No me dejaba, me decía que no”.

“Esto me ha dado la vida”

Pero un día acompañando a sus hijos a una competición decidió que eso se había acabado.

“Me dije: ‘¿Por qué no?’ Empecé a entrenar, me apunte a una competición y gané”, explica Rosa.

Al principio tuvo que escuchar muchos comentarios, pero ahora todo ha cambiado y con muchísimas medallas en su palmarés, hasta un bronce mundial, disfruta en la pista.

“Esto me ha dado la vida”, admite Rosa.

Comparte su pasión con dos de sus hijos, uno de ellos es su entrenador. Y a un paso de cumplir 73 años, no piensa en parar aunque sabe que la mejor medalla ya la ha ganado.