Durante los 85 días que duró la erupción de La Palma de septiembre de 2021, los habitantes del Valle de Aridane presenciaron impotentes cómo las coladas asediaban durante semanas el cementerio de Las Manchas y acabaron por sepultar bajo la lava buena parte de sus tumbas.

El cementerio de “Nuestra Señora de Los Ángeles”, llamado así siguiendo la tradición de imponer como santo titular el correspondiente al nombre del primer difunto, está en la parte de Las Manchas dentro de Los Llanos de Aridane, tiene una extensión de 1.000 metros cuadrados y alberga unas 3.000 personas enterradas en los 5.800 nichos existentes antes de la erupción.

Desde el 19 de septiembre de 2021, día que el volcán entró en erupción, dos cementerios estaban amenazados: el municipal de Tazacorte y el municipal de Los Llanos de Aridane, siendo el segundo el que fue parcialmente afectado cuando la actividad volcánica parecía empezar a remitir.

Hoy en día, tras quince meses desde que se apagó el volcán, el acceso al camposanto está limitado por una verja metálica a pocos metros de la colada de lava, cubierta de arreglos florales de los visitantes que no pueden llegar hasta sus seres queridos, y una extensa capa de ceniza cubre todo lo que alcanza la vista.

El Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane centra sus esfuerzos en la reubicación de los restos cuyos nichos resistieron a la acción de las coladas, pero que ahora tienen un acceso restringido, así como en el proyecto de reconstrucción del cementerio, con un coste que asciende a 1,2 millones de euros.

En la actualidad, se han trasladado 80 restos desde los nichos parcialmente afectados por la lava a los bloques ubicados en la parte más alejada de las coladas del cementerio, salvo que los familiares soliciten el traslado a otro camposanto.

La alcaldesa del municipio, Noelia García Leal, ha explicado a EFE que cuentan “con el 50 % de la financiación para la reconstrucción del cementerio, 600.000 euros del Ministerio de Política Territorial, pero hasta que no tenga la otra mitad”, no pueden sacar a concurso la obra.

García Leal recuerda cómo, durante la erupción del volcán, el Consistorio dio la posibilidad a las familias de retirar los restos de sus difuntos, aunque no los féretros.

“Algún correo me llegó pidiendo la exhumación de un familiar, pero con un volcán en activo ahí al lado, era imposible, y yo de verdad que lo sentía”, relata la alcaldesa.

“Mi familia está bajo la lava del volcán y, aunque el duelo depende de cada persona, yo lo vivo con naturalidad, porque fue una catástrofe natural y ellos están ahí y en mi recuerdo”, comenta señalando hacia los nichos cubiertos de malpaís.

La alcaldesa ha destacado que dentro del Plan de Sostenibilidad Turística presentado este lunes habrá “una partida para monumentos y rutas a la memoria, que es lo que se quiere diseñar para, de alguna manera, recordar a los seres queridos que quedaron bajo la lava del volcán y que exista un espacio para ellos”.

Mientras tanto, el Ayuntamiento continúa con los trabajos para exhumar y reubicar a los muertos que esquivaron la acción del volcán, con la esperanza de, cuanto antes, devolver un lugar para el descanso eterno a los difuntos pasados, presentes, y futuros del municipio.