Hablamos con Fernando Barcia sobre el origen de la banda, su paso por escenarios y los retos y oportunidades que enfrentan con sus canciones originales.
En el tejido del rock español emergen a veces proyectos tan sinceros como imprevisibles. La Última Frontera es uno de ellos: una banda concebida desde la intuición, la amistad y la convicción de que “si un talento brota, hay que cuidarlo y potenciarlo”. Su manager, Fernando Barcia, desvela en esta entrevista los entresijos de una historia que va más allá de una simple banda: es creación, aprendizaje y, sobre todo, una apuesta por la música auténtica.
Pregunta: ¿Cómo nace La Última Frontera?
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Fernando Barcia: La idea arrancó cuando me di cuenta del enorme potencial de un chico baterista muy joven. Me dije: ¿por qué no buscarle compañeros de su edad y montar un grupo de rock and roll?. Fue una intuición muy simple, pero tenía sentido: si él era bueno, ¿por qué no encontrar a otros iguales?
Hicimos un casting en Santiago de Compostela. Se presentaron muchos chicos y evaluamos a los participantes. Incluso dejamos que el propio baterista expresara quién le gustaba y quién no. Fue muy orgánico: entre los elegidos estaba uno de sus mejores amigos y el hermano y otros dos que iban al mismo instituto que él. El cantante —que ya habíamos seleccionado con también encajó perfectamente con lo que buscábamos. Así se formó La Última Frontera.
Pregunta: ¿Y cómo fue el primer paso en escena?
Barcia: La primera actuación fue en La Gramola de Santiago de Compostela. Tocamos una canción original y el resto fueron versiones. Fue divertido, un poco rudimentario, pero sirvió para tomar el pulso, sonó muy bien y hubo mucho público juvenil; más de lo que esperábamos; la conexión con el público fue muy buena e incluso el único tema propio la gente lo terminó coreando y cantando el final.Rápidamente nos preparamos para el Sacra Festival, que se suponía era un evento bastante renombrado: un festival en plena naturaleza, sin escenario tradicional, tocando cerca de un río, rodeado de bosques y una energía especial.
Pregunta: Pero fue un desastre, según nos contabas…
Barcia: Sí, fue un caos. Nos dijeron que todo estaría montado para que pudiéramos ensayar horas antes del concierto. Íbamos con la idea de tocar a las 9 de la noche, pero llegamos sobre las 11:30 de la mañana y no había nada preparado. Nos metieron en un espacio ridículamente pequeño entre árboles bajos, casi sin sitio para los seis componentes.
Tuvimos que buscar nosotros mismos una tarima y montarla con lo que nos dejaron en la casa de al lado, ya que la batería no podía estar sobre tierra irregular, los amplificadores eran pequeños, y el sonido fue terrible. La persona que manejaba la mesa de sonido no sabía lo que hacía: no funcionaron los monitores, era imposible escuchar bien. Hicimos lo que pudimos, pero fue frustrante.
Además, se suponía que habría comida, refrescos, un sitio para que los chicos —menores de edad— pudieran descansar… nada se cumplió. Nos mandaron a comer a un restaurante, vino alguien del festival y me pidió que pagase yo para luego reembolsarnos. Ya había demasiado lío.
Uno de los músicos llegó a decirme: “Fernando, mejor nos vamos y no tocamos nada”. Fue un momento realmente decepcionante, lo que tenía que ser una fiesta y diversión para ellos al tocar en un supuesto gran festival se estaba convirtiendo en todo lo contrario. La banda así y todo salió adelante, con todos los problemas de sonido incluidos.
Pregunta: ¿Cómo reaccionaron los padres?
Barcia: Fue complicado. El día anterior, los padres me decían que estaban orgullosos de cómo llevaba el grupo y cómo se sentían sus hijos arropados. Al día siguiente, simplemente todo era mi culpa: que si el sonido, que si no se podía montar, que si no hubo comida o lugares adecuados…todo lo que el Sacra Festival había prometido y no cumplió, para ellos era mi culpa. Fue duro. Sobre todo porque yo estaba intentando salvar la situación.
Cuando el cantante decidió no continuar —y su decisión aparentemente vino presionada por sus padres, que tenían relación con la organización del festival— preferí cortar por lo sano y dar por finalizada esa primera etapa de La Última Frontera.
Pregunta: Después de ese episodio, apareció una gran discográfica, ¿qué ocurrió?
Barcia: Sí verdaderamente ya habían aparecido dos semanas antes, fue algo muy extraño. Empezaron a interesarse por las canciones, con varias llamadas y correos, diciendo que habían encargado un estudio de mercado para ver “qué teníamos entre manos”. El estudio era… muy bueno, demasiado bueno, y pensé enseguida que me estaban “dorando la píldora” para que entrara en su sistema y trabajara a su manera.
Cuando me enviaron un boceto de contrato, vi que el negocio iba más para ellos que para nosotros. Entonces fui a una gestora con abogados —no conocidos míos, en otra ciudad— para encargar un estudio independiente. Eligieron una empresa potente para hacerlo y resultó ser mucho más sólido que el otro.
Ese estudio tenía sentido porque no conocían de antemano ni quién era yo, ni los músicos, ni cómo se habían compuesto las canciones, salvo que sabían que había un menor. El resultado fue convincente y realista: unas canciones pegaban más que otras, como en cualquier repertorio, pero había un gran potencial real. Pero repetían muchas de las vidas que tenía el otro análisis del mercado encargado por la discográfica.
Pregunta: ¿Y qué pasos diste después?
Barcia: Empecé a hablar con músicos, actores, directores y productores con los que tengo amistad de muchos años. Casi todos me dijeron lo mismo: “Tú deberías ser la discográfica. Tú deberías producir y lanzar las canciones a las plataformas”. Fue sorprendente, pero tenía lógica.
Así que contacté con un estudio de grabación importante en Galicia, cuyo propietario es productor destacado y ha trabajado con artistas de renombre. Le pasé las canciones, las evalúo y coincidió con lo que mostraba el estudio de mercado: había material con fuerza, con impacto… con salida. Y vamos a producir juntos las canciones.
Pregunta: ¿Y ahora quien integra la banda?
Barcia: Hice lo que muchos me aconsejaron, incluido el productor, busqué músicos profesionales que encajaran en el perfil y que quisieran tocar con un chico de 14 años a la batería…y ahí estamos. Aún no quiero dar nombres por un tema de confidencialidad. Preparando los temas y buscando fechas para grabar las canciones.
Pregunta: ¿Qué significa esto para La Última Frontera?
Barcia: Significa que hay una salida importante. El proyecto puede evolucionar no como un producto que otros moldean, sino como una banda auténtica con voz propia, con producción propia, con control de su destino. El rock and roll que proponemos tiene raíces profundas y puede resonar no solo en España, sino internacionalmente. Me quedo con una frase del análisis del mercado que ojalá se cumpla “Esta banda marcará como referente los próximos 10 años del rock en español”

