El pregón de Manuel Juliá Dorado abre la cuenta atrás en el Auditorio Pedro Almodóvar ante 300 asistentes.
La Semana Santa de Puertollano ya camina hacia abril. La ciudad vivió este sábado una velada cargada de emoción y simbolismo con el pregón pronunciado por Manuel Juliá Dorado, que marcó oficialmente el inicio de la cuenta atrás para la celebración pasional de 2026.
El acto tuvo lugar en el Auditorio municipal Pedro Almodóvar, donde se congregaron alrededor de 300 personas en una ceremonia solemne acompañada por la música de la orquesta Cofrade Symphony, que aportó solemnidad y recogimiento a la noche.
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Una ciudad volcada con su Semana Santa
El evento contó con la presencia del alcalde de Puertollano, Miguel Ángel Ruiz, acompañado por los concejales José Antonio Barba, Javier Trujillo, Sagrario Almodóvar, Félix Canal y Carlos Cañizares.
También asistieron el presidente de la Junta General de Cofradías, Federico San Millán, y el arcipreste de la diócesis, Federico Serrano, quien incidió en la espiritualidad propia del tiempo de Cuaresma y en la preparación interior que antecede a la Pasión.
La cita volvió a evidenciar el arraigo que la Semana Santa mantiene en la ciudad, convertida en una de las expresiones más profundas de la tradición y la identidad local.
Un pregón tejido con memoria y fe
Manuel Juliá, periodista, poeta y exalcalde de la ciudad, fue el encargado de poner voz a la Semana Santa puertollanera. Presentado por el alcalde como el “pregonero idóneo”, su discurso giró en torno a tres ejes fundamentales: la memoria, la fe y el amor.
La figura central de su intervención fue su madre, Anita Dorado, ya fallecida, cuya influencia marcó profundamente su vida personal y espiritual. Con un tono conmovedor, evocó escenas de infancia: procesiones bajo la lluvia, el olor a incienso en las iglesias o el sonido de trompetas y tambores anunciando la llegada de los días grandes.
Entre versos propios y textos de inspiración espiritual, el pregonero reflexionó sobre el paso del tiempo, la responsabilidad y la esperanza que representa la Semana de Pasión.
“A Cristo lo conocí en los labios de mi madre”, afirmó Juliá, subrayando el papel esencial de la transmisión familiar de la fe. También recordó la figura del párroco don Juan, vinculado a la Cruz Roja, como guía que orientó su juventud hacia el compromiso y la responsabilidad.
El dolor del Viernes Santo y la esperanza de la Resurrección
El discurso profundizó en el significado del Viernes Santo como símbolo del dolor universal, estableciendo un paralelismo entre el sufrimiento de Cristo y las heridas del mundo actual.
Frente a ese dolor, proclamó la esperanza de la Resurrección y defendió que el Amor es la única respuesta capaz de otorgar sentido a la existencia.
La intervención, cargada de sensibilidad poética y espiritual, fue recibida con un prolongado aplauso que selló un inicio lleno de significado para la Semana Santa de Puertollano.
Las cofradías como puente entre Iglesia y sociedad
Tras el pregón, el presidente de la Junta General de Cofradías, Federico San Millán, destacó la renovada fuerza evangelizadora de la Semana Santa local y su profundo arraigo.
Subrayó que las cofradías deben ser un “puente entre el mundo secular y la Iglesia” y elogió el testimonio de fe expresado por Juliá, así como el homenaje implícito a las madres como transmisoras de valores espirituales.
En su intervención, apeló a vivir la Semana Santa más allá del ritual, incorporando el compromiso y la trascendencia a la vida cotidiana.
También evocó las palabras del Santo Padre León XIV sobre la importancia del “sensus fidei” presente en la piedad popular y recordó la reflexión de Pablo VI acerca de la belleza como antídoto frente a la desesperanza.
“No estamos aquí para crear cosas nuevas ni experimentar con nuevos principios, sino para transmitir el fuego de esta tradición sagrada que ha nutrido a generaciones”, afirmó.
Un poeta para expresar lo que la ciudad siente
Por su parte, el alcalde Miguel Ángel Ruiz destacó la dimensión emocional y simbólica de la celebración y defendió que un poeta era la mejor elección para abrir la Semana Santa.
“Qué mejor que un poeta para poner voz a aquello que, a veces, no sabemos expresar”, señaló, recordando la trayectoria de Juliá como periodista, escritor y exalcalde comprometido con su ciudad.
Añadió que cada paso procesional encierra silencios que hablan, imágenes que estremecen y miradas que rezan sin palabras, y subrayó que abril volverá a ser el mes en el que Puertollano se reconozca a sí misma en sus cofradías, en sus bandas y en sus calles llenas de gente sencilla que vive la fe con naturalidad y respeto.
Música, inclusión y simbolismo
El acto fue presentado por Yolanda Laguna y, por primera vez, contó con traducción en lengua de signos a cargo de una profesora del IES Dámaso Alonso, un gesto que refuerza el carácter inclusivo de la celebración.
La velada concluyó con un miniconcierto de la orquesta de cámara desplazada desde Alcalá de Henares, que puso el broche musical a una noche marcada por la emoción.
Presidiendo el atrezzo del escenario se encontraba la imagen de Jesús de Medinaceli, fotografiada por María Jesús Dueñas, aportando un marco visual solemne a una cita que ya forma parte del calendario espiritual y cultural de la ciudad.
Puertollano inicia así la cuenta atrás hacia una Semana Santa que volverá a llenar sus calles de tradición, recogimiento y fervor.
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