Los países de la Unión Europea (UE) eligieron este viernes a la vicepresidenta y ministra de Asuntos Económicos española, Nadia Calviño, para presidir el Banco Europeo de Inversiones (BEI) a partir del 1 de enero de 2024, en sustitución del alemán Werner Hoyer.

“Hemos llegado a un consenso sobre la candidatura de Nadia Calviño como próxima presidenta del BEI”, anunció el ministro de Finanzas belga, Peter Van Peteghem, cuyo país ha dirigido el proceso de selección por ocupar la presidencia rotatoria del consejo de gobernadores del BEI.

La decisión, adoptada por los ministros de Economía y Finanzas de los Veintisiete durante una reunión en Bruselas, aún debe ser confirmada formalmente en los próximos días por el consejo de administración y el consejo de gobernadores del BEI, cuyos miembros son los propios ministros.

“El apoyo de los ministros de Finanzas a nuestra candidatura es una muy buena noticia. Es la primera vez que España va a liderar el Banco Europeo de Inversiones, una institución fundamental para la economía europea”, destacó Calviño, en declaraciones a la prensa tras su elección.

“Este nombramiento confirma el aprecio, respeto y liderazgo de España en el ámbito europeo e internacional que hemos logrado con el duro e intenso trabajo de estos últimos años”, añadió la española, que se convertirá en la primera mujer al frente del BEI en sus setenta años de vida de confirmarse su nominación.

Calviño se ha impuesto en la carrera por presidir el banco público de la UE a la vicepresidenta de la Comisión Europea Margrethe Vestager, que dejó el puesto temporalmente para participar en este proceso de selección; al exministro de Finanzas italiano Daniele Franco, y a dos de los actuales vicepresidentes del BEI, la polaca Teresa Czerwińska y el sueco Thomas Östros.

“Había cinco candidatos excelentes, pero con Nadia tendremos seguro una fuerte próxima presidencia del BEI”, dijo el ministro belga.

Bélgica llevó a cabo consultas durante semanas con los Veintisiete y finalmente la semana pasada propuso el nombre de Calviño como candidata que podía obtener el apoyo necesario para hacerse con el cargo. Esta mañana informó a los socios de la respuesta y constató que la española contaba con respaldo suficiente.

Para ello necesitaba el voto a favor de al menos 18 Estados miembros de la UE que representen el 68 % del capital del banco, lo que en la práctica supone contar con el respaldo de al menos dos de los tres grandes socios europeos, Alemania, Francia e Italia.

Momentos antes de hacerse pública la elección de Calviño, Vestager anunció en la red social X que retiraba su candidatura para el BEI y que volverá a la Comisión Europea.

Tras esta designación a nivel político, comenzará el proceso formal de nominación. El país del candidato elegido, España en este caso, tiene que pedir a la secretaría del BEI que inicie el proceso de votación.

El primer paso es que el consejo de administración del BEI adopte una recomendación para nominar a Calviño, que debe ser aprobada por mayoría cualificada (una vez más 18 países que representen el 68 % del capital).

Esta recomendación llegará luego al consejo de gobernadores del BEI, compuesto por los ministros de Finanzas, que deberán darle luz verde por la misma mayoría cualificada, haciendo así oficial la nominación.

El consejo de administración del BEI tiene previsto reunirse el próximo miércoles, informó el ministro belga, quien no precisó cuánto podría durar el proceso formal de nominación pero insistió en que debe concluir a tiempo para que el 1 de enero de 2024 el nuevo presidente asuma el cargo.

De confirmarse el nombramiento, Calviño presidirá la institución por un mandato de seis años renovable y tendrá una remuneración idéntica a la de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que asciende a unos 370.000 euros al año.

Creado en 1958 y con sede en Luxemburgo, la misión del BEI es proporcionar préstamos y avales a proyectos de todos los sectores que busquen el desarrollo de las regiones europeas, la modernización o reconversión de empresas, el desarrollo de nuevas actividades, o proyectos de interés común para varios Estados y, cada vez más, en el exterior.

Aunque inicialmente surgió para impulsar la cohesión en Europa, en los últimos años ha ido ganando competencias: desde movilizar financiación a empresas tras la crisis de 2008, hasta financiar la lucha contra el cambio climático, pasando por el apoyo al desarrollo de vacunas durante la pandemia o la canalización del apoyo a Ucrania por la guerra.

Sólo el año pasado, firmó acuerdos de financiación por 72.500 millones de euros y actualmente roza los 230.000 millones de euros en acuerdos con España desde los primeros préstamos para empresas españolas en 1981.

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