personas mayores que no reciben ayuda, atención o incluso ni una llamada de sus hijos.

Es el caso de Paqui, vive en Fuenlabrada (Madrid) lleva una década sin ver a su hijo y cuando hablan por teléfono es porque ella lo llama. “Si no quiere hablar conmigo es porque no me necesita, si no me necesita ¿qué le voy a dejar?”, se pregunta en voz alta, “tengo otra hija a la que veo mucho, viene a verme allá donde voy y ella me dice, lo que tengas dónalo, yo no necesito nada”. Aunque reconoce que le duele “como madre tienes que ponerte una coraza” a veces piensa en esa como la mejor opción “lo dono todo porque afortunadamente a mi hija no le falta de nada”. Cree que no es justo tener que dejarle parte de la herencia a su otro hijo pero la ley le obliga, al menos a la legítima.

Paqui es una de las personas que está recogiendo firmas en la Asociación de mayores de ACUMAFU en Madrid para cambiar la ley. Su presidente, Marcelo Cornellá, nos explica que la pandemia ha disparado los casos de hijos que han dejado de lado a sus padres “no los llaman, no les preguntan qué tal, no se preocupan por ellos”, nos dice.

Con esta recogida de firmas pretenden cambiar el Código Civil, en concreto el artículo 806 en el que se explica la obligatoriedad de dejar a los hijos la legítima que es “la porción de bienes de que el testador no puede disponer por haberla reservado la ley a determinados herederos, llamados por esto herederos forzosos”.

En esta asociación madrileña están recibiendo solicitudes de mayores de toda España que quieren informarse y que están interesados en desheredar a sus hijos por diversos motivos.