1.200 rastreadores militares trabajan para evitar la expansión de las nuevas cepas de coronavirus que tanto preocupan en estos momentos. En un cuartel de Barcelona 30 rastreadores del Ejército contactan con una media de 200 personas al día.

Qué trabajo realizan

Cada día reciben del Ministerio de Sanidad un listado de pasajeros que llegan a España desde la India, con una serie de datos básicos: nombre y apellidos, el documento de identidad, el teléfono y el correo electrónico de todos ellos.

Estos rastreadores hacen un seguimiento de la cepa india, la que más preocupa por su virulencia en nuestro país. Para ello comprueban a través de llamadas telefónicas a estos viajeros si están cumpliendo correctamente con la cuarentena obligatoria de 10 días.

Según afirman los rastreadores de este cuartel de Barcelona, al séptimo día estos viajeros se someten a una PCR y si en esa prueba dan negativo, al día siguiente, el día ocho de la cuarentena, los viajeros procedentes de la India ya podrían hacer vida normal.

Estos militares rastreadores preguntan por posibles síntomas: fiebre, dolores, entre otros, para completar así la check list. Las llamadas se repiten 4 veces: el segundo día, el cuarto, el séptimo y el décimo día.

Problemas a los que se enfrentan

Estos rastreadores aseguran que no todos los viajeros responden a las llamadas. En ese caso, la incidencia se traslada al Ministerio de Sanidad. Este procedimiento es el mismo si se detecta a un positivo. Automáticamente se comunica al Ministerio de Sanidad y se le deriva a los servicios sanitarios de la comunidad autónoma donde resida.

 

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