La lucha de poder en Brasil encara dos meses decisivos, en los que los candidatos tratarán de convencer a la población para ser los más votados y llegar a la presidencia. El último en presentar su candidatura ha sido el socialista Luiz Inácio Lula da Silva, que ya fue presidente del país entre los años 2003 y 2010, siendo el antecesor de Dilma Rousseff. Doce años después de concluir su mandato, Lula da Silva volverá a intentar dar batalla, en esta ocasión a Jair Bolsonaro, en las elecciones generales que se celebrarán el próximo 2 de octubre.

El expresidente brasileño y actual candidato presidencial del Partido de los Trabajadores asegura que “hay que derrotar” al presidente Jair Bolsonaro, a quien ha llamado “fascista”, para que así se pueda “recuperar la democracia” en el país: “No nos enfrentamos a una elección común, enfrentamos un fascista cercado de milicianos por todos lados y necesitamos derrotarlo para recuperar la democracia”, afirmó Lula da Silva durante un mitin celebrado en la ciudad de Recife.

Lula da Silva fue procesado y condenado en varios casos de corrupción tras su mandato. Sin embargo, el pasado marzo de 2021, la Corte Suprema anuló todas sus sentencias condenatorias, lo cual levantó notablemente su popularidad en Brasil. Sin embargo, todavía está pendiente de que la justicia acepte abrir nuevos procesos judiciales pendientes contra él, lo cual haría imposible que se presentara su candidatura. Otro punto en contra que tiene Lula da Silva como candidato es su avanzada edad (cumplirá 77 años en octubre).

Lula da Silva lidera todos los sondeos desde que fue absuelto

En las encuestas que muestran las predilecciones de los brasileños, Lula da Silva lleva casi un año y medio liderando con solvencia sobre Jair Bolsonaro y el resto de candidatos que han declarado intención de presentarse o ya son candidatos oficiales. Para remontarse a una encuesta en la que ganara Bolsonaro, hay que encontrarla a mediados de marzo de 2021, una semana después de que Lula da Silva fuese absuelto de todas sus condenas.

Una versión que contrasta con todo lo que había anteriormente, cuando Bolsonaro ganaba en todas las encuestas y no había candidato que se le opusiera frente a la opinión pública. El Partido de los Trabajadores ha optado así por repetir una cara conocida para los brasileños, y que obtuvo un doble mandato, después de que Fernando Haddad fuese incapaz de aglutinar el voto en la segunda vuelta para vencer a Jair Bolsonaro en el año 2018.

En caso de que ningún candidato supere el 50 % de los votos el próximo 2 de octubre, habrá una segunda vuelta para elegir presidente entre los dos candidatos más votados, que se celebrará cuatro semanas después, el 30 de octubre.