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Un gol de Vicky a seis segundos del final desata la locura en Puertollano y coloca al Salesianos Puertollano de nuevo en lo más alto tras un derbi inolvidable.

Un derbi de infarto decidido sobre la bocina

Las llaman las chicas de oro y no es casualidad. El Salesianos Puertollano firmó una victoria de enorme valor emocional y clasificatorio ante el Albacete FSF en un derbi que mantuvo en vilo a la grada hasta el último suspiro.

El marcador final, 2-1, refleja solo una parte de lo vivido sobre la pista. El conjunto amarillo recupera el liderato de la competición gracias a este triunfo y a la derrota del Leganés, justo antes del parón, reforzando su condición de candidato firme al objetivo marcado esta temporada.

Era además la carta de presentación ante la afición en este 2026, y el equipo minero respondió con carácter, ambición y una fe inquebrantable hasta el último segundo.

Golpe temprano del Albacete y reacción inmediata

El encuentro comenzó de la peor manera posible para las locales. Apenas corría el minuto 3 cuando el Albacete FSF aprovechó un rápido contragolpe para adelantarse en el marcador. Celia, con una definición exquisita, superó a Nena con una picadita perfecta que silenció momentáneamente al pabellón.

Lejos de acusar el golpe, el Salesianos Puertollano reaccionó con madurez y temple. Solo dos minutos después, Latorre devolvía la igualdad al electrónico tras una jugada por la banda izquierda en la que la jugadora catalana mostró carácter y perseverancia hasta plantarse delante de Encarni y batirla en el mano a mano.

Ese 1-1 devolvió la confianza a las industriales y encendió definitivamente a una grada que empezó a creer que el partido estaba donde querían las locales.

Igualdad al descanso y dominio amarillo

Con el empate se llegó al descanso, aunque la sensación era que el conjunto puertollanero había ido de menos a más. Las de casa cerraron mejor los espacios, ganaron intensidad en la presión y comenzaron a generar peligro con mayor continuidad, aunque sin premio antes del paso por vestuarios.

La segunda mitad fue, en gran medida, un monólogo del Salesianos. Las locales asumieron el mando del encuentro y acumularon llegadas claras, moviendo el balón con paciencia y buscando el desajuste en la defensa visitante.

El larguero que negó el gol y la fe hasta el final

Las ocasiones se sucedían, pero el gol se resistía. Latorre volvió a rozar el tanto en un disparo que, tras tocar en una jugadora visitante, golpeó la parte interior del larguero. El balón botó cerca de la línea y salió, ante la incredulidad de la grada, mientras los colegiados indicaban que no había cruzado completamente.

El partido entró entonces en ese terreno tan peligroso para el equipo dominador: minutos pasando, ocasiones claras sin concretar y la sensación de que el empate podía saber a poco. Sin embargo, este Salesianos Puertollano ha demostrado durante toda la temporada que no se rinde.

Vicky se viste de heroína a seis segundos del final

Cuando el reloj marcaba seis segundos para el final, llegó el momento que define a las campeonas. Una combinación rapidísima entre Latorre, Elena y Vicky rompió la defensa del Albacete. La almagreña disparó, se topó con la portera y, en el rechace, mandó el balón a la red.

El pabellón explotó. Jugadoras, cuerpo técnico y afición celebraron un gol que vale mucho más que tres puntos. Fue el premio a la insistencia, al dominio y a la fe de un equipo que nunca dejó de creer.

Liderato recuperado y mensaje a la competición

La victoria permite al Salesianos Puertollano llegar al parón como líder, reforzando su candidatura en una temporada marcada por la igualdad. Más allá de la clasificación, el triunfo deja un mensaje claro: este equipo sabe sufrir, competir y decidir partidos grandes en momentos límite.

El derbi ante el Albacete FSF deja imágenes de compromiso colectivo, liderazgo sobre la pista y una comunión total con la grada, ingredientes que explican por qué este grupo se ha ganado el respeto de la categoría.

Un inicio de 2026 para creer

Comenzar 2026 con un triunfo así no es casualidad. Es la consecuencia del trabajo diario, de una identidad clara y de una plantilla que ha asumido el reto de pelear hasta el final.

Las chicas de oro ya no sorprenden. Compiten, ganan y lideran. Y lo hacen con una afición que cree y empuja hasta el último segundo.

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