El museo Cristina García Rodero muestra la obra “Yerba, el corazón verde de la trashumancia” hasta el 13 de septiembre.
Fotografía y trashumancia en Puertollano
La fotógrafa ubetense Katy Gómez Catalina expone hasta el 13 de septiembre su obra “Yerba, el corazón verde de la trashumancia” en el Museo Cristina García Rodero de Puertollano.
La inauguración contó con la presencia de la concejal Inmaculada Amaro, en representación municipal, y de decenas de vecinos que quisieron acompañar a la autora en la presentación.
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La muestra reúne 45 imágenes que invitan a recorrer la realidad de los pastores trashumantes y de una forma de vida vinculada al territorio, a los animales y al aprovechamiento sostenible de los recursos naturales.
El proyecto se presenta como un tributo personal de la autora para honrar y respetar a los animales y a los ganaderos que practican una ganadería regenerativa ligada a la tierra.
Un viaje por las vías pecuarias
La exposición propone un recorrido visual por las vías pecuarias de la provincia de Jaén, uno de los últimos reductos de España donde la trashumancia sigue viva.
A través de sus fotografías, Katy Gómez Catalina se acerca al día a día de los pastores, al movimiento del ganado y a los paisajes que hacen posible esta práctica ancestral.
La autora plantea una mirada cercana, respetuosa y consciente de la fragilidad de una actividad que ha formado parte de la cultura ganadera durante siglos.
La muestra transmite también la sensación de estar ante la decadencia de una forma de vida milenaria que resiste en territorios donde aún se mantienen los desplazamientos estacionales del ganado.
Un homenaje a pastores y animales
“Yerba, el corazón verde de la trashumancia” es una obra que pone en primer plano la relación entre los pastores, los animales y la tierra.
La autora se acerca a esta realidad desde la sensibilidad documental y desde su conocimiento del mundo animal, ya que además de fotógrafa es doctora en Veterinaria.
El resultado es un ensayo fotográfico que no solo muestra una actividad ganadera, sino también una forma de entender el paisaje, los cuidados y el equilibrio con el medio.
La exposición reivindica el valor de quienes mantienen viva una práctica compleja, exigente y profundamente conectada con los ciclos naturales.
Qué es la trashumancia
La trashumancia es el desplazamiento estacional del ganado en busca de pastos y agua, siguiendo el ritmo natural de las estaciones.
Durante milenios, este movimiento fue realizado por grandes herbívoros silvestres y después adoptado por la ganadería como una forma inteligente de adaptación al territorio.
En regiones mediterráneas, marcadas por la sequía estival, la trashumancia permite aprovechar los recursos herbáceos allí donde brotan.
Este modelo representa una de las formas de producción ganadera más sostenibles, especialmente en territorios vulnerables y climáticamente adversos.
Su importancia medioambiental se encuentra ligada a la conservación de pastizales, al mantenimiento de caminos históricos y a la biodiversidad.
Una práctica reconocida por la UNESCO
La relevancia de la trashumancia ha sido reconocida por organismos internacionales.
La UNESCO incluyó en 2023 la trashumancia en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Además, la ONU ha declarado 2026 como el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, subrayando la importancia de estos sistemas de vida y producción.
Estos reconocimientos ponen de relieve tanto el valor cultural de la trashumancia como su fragilidad ante los cambios sociales, económicos y ambientales.
La exposición que puede verse en Puertollano conecta con esa mirada global desde un relato visual construido a partir de un territorio concreto.
De la riqueza histórica al declive
La trashumancia tuvo un peso decisivo en la historia ganadera y económica de España.
En el siglo XVIII había más de 3.750.000 cabezas de ganado trashumante en el país.
Durante siglos, la lana merina dominó los mercados europeos y llegó a cotizar en la bolsa de Ámsterdam, convirtiéndose en una de las principales fuentes de riqueza del Estado.
Desde entonces, el declive de esta práctica ha sido progresivo hasta quedar reducida, en muchos territorios, a una actividad testimonial.
La obra de Katy Gómez Catalina se sitúa precisamente en ese punto de tensión entre la memoria, la resistencia y la posible desaparición de una forma de vida.
Katy Gómez Catalina y el ensayo fotográfico
Katy Gómez Catalina nació en Úbeda, en la provincia de Jaén.
Doctora en Veterinaria y fotógrafa por pasión, se define como una viajera sin límites.
Su trabajo se enmarca dentro del ensayo fotográfico, un formato que le permite expresar una perspectiva personal sobre realidades que despiertan su interés.
Los viajes son el nexo común de toda su obra, con la cámara como compañera inseparable y con una especial seducción por el elemento humano.
En esta exposición, esa mirada viajera se detiene en una realidad cercana y ancestral, donde la presencia humana y animal construye el relato de la trashumancia.
Una autora con proyección internacional
Katy Gómez Catalina es miembro de la Asociación Fotográfica de Úbeda AFU, de la Asociación Fotográfica de Córdoba AFOCO, de la Federación Andaluza de Fotografía FAF y de la Confederación Española de Fotografía CEF.
Estas entidades la han distinguido como maestra CEF y maestra FAF, en reconocimiento a su trayectoria fotográfica.
Su trabajo ha sido premiado en numerosos concursos nacionales e internacionales.
Además, ha desarrollado proyectos fotográficos en más de 60 países, una experiencia que ha ampliado su mirada documental y su capacidad para contar historias desde diferentes culturas.
Su obra ha sido expuesta en ciudades y espacios como París, Teherán, Berlín, Londres, Agra, Colombia, Italia, Iraq y buena parte de la geografía española.
Una muestra para mirar el territorio
La exposición del Museo Cristina García Rodero de Puertollano permite acercarse a la trashumancia desde una mirada artística, documental y emocional.
Las 45 fotografías reunidas en la muestra invitan a reflexionar sobre la relación entre las personas, los animales, los caminos y los paisajes.
También plantean preguntas sobre el futuro de los oficios tradicionales y sobre la necesidad de preservar prácticas que han demostrado su inteligencia ambiental durante siglos.
Con “Yerba, el corazón verde de la trashumancia”, Katy Gómez Catalina convierte la fotografía en una herramienta de memoria, reconocimiento y respeto.
La muestra permanecerá abierta en Puertollano hasta el 13 de septiembre, ofreciendo al público la oportunidad de descubrir una forma de vida que sigue latiendo en los caminos ganaderos.
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