El Gobierno de España sigue sin contemplar la posibilidad de imponer un confinamiento domiciliario estricto para frenar la tercera ola de la COVID-19 y apuesta por aplicar medidas o restricciones de «microcirugía» que limiten la movilidad y el contacto social, ha confirmado este lunes la ministra de Política Territorial, Carolina Darias, quien ha achacado el 80% de los contagios de la tercera ola al ámbito familiar.
Este planteamiento llega en medio de un conflicto entre el Gobierno y la Junta de Castilla y León por el adelanto del toque de queda a las 20 horas. Los de Sánchez han pedido la suspensión cautelar del mismo al Supremo, por considerar que se sale del marco del decreto del estado de alarma. En paralelo, el Ejecutivo avanza que el cambio del toque de queda podría ser aprobado en el próximo consejo interterritorial de salud, el próximo miércoles. Mientras, las comunidades están cada vez más afectadas por la alta presión hospitalaria, la ocupación de las UCI y el incremento de los decesos por COVID.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido de que la situación epidemiológica actual «está complicándose debido a las variantes (del virus), pero pese a ello muchos países están controlando los niveles de contagio».
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