Entre directos e indirectos, la nueva fiebre inversora del Estado en modernización de las Fuerzas Armadas creará 22.667 empleos en 2023, según cálculos de la Secretaría de Estado de Defensa. Serán en su mayoría trabajos cualificados, los más en despachos de ingeniería, pero también en plantas de montaje de vehículos, aeronáutica y astilleros.

Son parte del cálculo total del impacto en empleo de proyectos que llevan años en marcha, y que en 2023 se derivarán de la revigorizada actividad del ministerio cuyo presupuesto crece más para el año que viene, un 25,8% de incremento. Del “impacto tractor sobre la industria en toda España” que supone este aumento alardeó este jueves la secretaria de Estado Amparo Valcarce ante la Comisión de Defensa del Congreso. El clima de guerra y el compromiso de gasto con la OTAN mandan.

Una inversión real de 5.068 millones de euros –el 45,7% del presupuesto total de Defensa, que llega al pico histórico de 12.825 millones– lloverá principalmente sobre una veintena de proyectos de modernización y alta tecnología. Los 14 más importantes representan 3.495 millones de euros. Son los planes, algunos con un retraso de años, para dotar de nuevos cazas, drones, vehículos terrestres, fragatas y submarinos a las Fuerzas Armadas con el mínimo imprescindible de componente industrial foráneo.

En esa riada de gasto militar no todo son máquinas enormes; hay dos capítulos de inversión para una guerra inaprensible, virtual, no declarada y a veces cotidiana: desarrollar nuevas tecnologías de combate en el ciberespacio se llevará 67 millones. Otras tecnologías disruptivas absorberán 11,4 millones para aplicaciones militares de inteligencia artificial, nanotecnología y 5G.

Una parte de los empleos nuevos que calcula Defensa surge de la renovación del caza Eurofighter, el más avanzado del Ejército del Aire… y también el más caro: 619.998.750 euros de inversión el próximo año. El programa -desde su inicio y no solo en 2023- esparce 20.000 puestos de trabajo entre directos, indirectos e inducidos, según la secretaria de Estado.

Otros 8.700 empleos giran en torno al blindado de infantería VCR 8×8, clave para el Ejército de Tierra, que lleva un retraso de 21 años desde su concepción. Valcarce se ha comprometido a que antes de enero estén entregados los primeros siete vehículos por Santa Bárbara Sistemas.

Entre los proyectos más generadores de empleo nuevo está el Euromale. Así se llama el plan para fabricar aeronaves no tripuladas -el papel terrible de los drones en la guerra de Ucrania ha disparado su valor estratégico-, que el año que viene se lleva 38,6 millones y que, según Defensa, va a generar 3.000 empleos al año durante los próximos 15 años. Son puestos de trabajo principalmente asociados a las plantas de Airbus en Sevilla y la localidad madrileña de Getafe.

El programa de las fragatas de última generación, las F110, promete 7.000 empleos en diez años, sobre todo en Ferrol (A Coruña), y 6.000 la compleja construcción, que continúa en Cartagena (Murcia), del submarino S80, “lo más parecido a una nave espacial que tiene España”, dice uno de sus impulsores en Navantia.