La llegada de Alberto Núñez Feijóo a la presidencia del PP ha supuesto todo un revulsivo para el partido, situándole como claro vencedor de las elecciones generales. Una tendencia ascendente que se ha visto reforzada con el resultado de las elecciones en Andalucía. Por contra, el partido de Santiago Abascal ha experimentado un frenazo en su expectativa de voto que intentaría revertir pasando al ataque.

Después de conceder varias semanas de gracia a Feijóo, ofreciéndole insistentemente crear una alternativa conjunta al Gobierno de Pedro Sánchez, sin obtener respuesta, Vox ha optado por endurecer el tono de su crítica al líder del PP, aunque manteniendo su mano tendida.

Desde la formación aseguran no estar preocupados por los sondeos al tratarse de un recurso habitual para influir en la opinión pública, además de estar sujetos a muchas variables, especialmente ante un panorama político tan cambiante. Como ejemplo recuerdan que esos mismos sondeos llegaron a recoger un empate técnico entre PP y Vox tras las elecciones catalanas o en plena salida de Pablo Casado.

A pesar de esa aparente tranquilidad, la posibilidad de perder influencia política para poder desarrollar su programa ha motivado un giro de guion perceptible a través de las declaraciones de los principales líderes del partido, que en este inicio del curso político han optado por aparcar su oferta a Feijóo para crear un frente común contra Pedro Sánchez.

La estrategia pasa por desmontar la buena imagen que tiene el líder del PP entre los votantes de derechas, recordando que ha aplicado políticas en Galicia que ahora critica o que el PP ya incumplió sus promesas electorales cuando Mariano Rajoy llegó a La Moncloa, pese a tener mayoría absoluta.

El pasado del PP como punto débil

El PP siempre hace lo mismo: dice una cosa en la oposición y hace otra cosa en el gobierno“, resumió tajante Santiago Abascal la semana pasada, señalando directamente a Feijóo por su política lingüística. El líder de Vox equiparó al PP con el PSOE en materias como la lengua, la inmigración, la política energética, la memoria histórica o la reducción del gasto público.

“Todas las medidas nefastas para la economía española han sido tomadas con motivaciones ideológicas, cuando no simplemente corruptas. Y por desgracia todo ha sido aprobado y legitimado por aquellos que presumen de fama de buenos gestores“, escribió también en ABC, en referencia al líder del PP.

“Los medios protegen a Feijóo”

En esta línea, el vicepresidente político, Jorge Buxadé, arremetió ayer contra Feijóo por su defensa de un “catalanismo constitucional“, ironizando con la posibilidad de que el PP haga una tesis política sobre el tema. “Gran parte de los medios de comunicación han tomado una decisión unánime de proteger políticamente al candidato de Génova”, se quejó al ser preguntado por las encuestas.

La portavoz del partido, Patricia Rueda, dijo en la misma rueda de prensa que “PP y PSOE siempre se reparten el pastel para que todo siga igual”, en referencia al Estado de las Autonomías que provoca “regiones de segunda” y “gastos innecesarios”. También ironizó con el plan energético enviado por Feijóo al Gobierno de Pedro Sánchez por “copiar medidas de Vox” aunque lo haya hecho “tarde”.

Si PP y PSOE pactan la renovación del CGPJ darían argumentos a Vox en esta línea, como ya sucediera con la renovación de los órganos institucionales que se pactaron durante la etapa de Pablo Casado. Algo a lo que no es ajeno el PP, que en pleno ascenso de los sondeos siente como nunca la presión de no poder cometer errores para evitar dar facilidades al adversario político.