El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha reclamado este jueves al jefe del Gobierno de España, Pedro Sánchez, que mientras no se apruebe un nuevo modelo de financiación autonómica, se ponga en marcha un fondo transitorio de nivelación dotado de 1.731 millones a repartir entre Andalucía, Comunidad Valenciana, Región de Murcia y Castilla-La Mancha que ayude a paliar el déficit de financiación que tienen esas cuatro comunidades con el actual sistema.

Un sistema «injusto y obsoleto»

Así lo ha anunciado Juanma Moreno en una comparecencia ante los medios de comunicación en el Palacio de la Moncloa, en Madrid, tras mantener una reunión durante más de una hora y media con Pedro Sánchez, en la que el principal tema que ha planteado es la necesidad de que se reforme el actual modelo de financiación, que lleva 13 años vigente y que es «injusto y obsoleto», según ha dicho.

Acuerdo entre las comunidades implicadas

Moreno ha planteado a Sánchez que mientras no haya un nuevo modelo de financiación, se cree ese fondo transitorio de nivelación, que sería prorrogable de manera automática, con una dotación de 1.731 millones a repartir entre Andalucía, 824 millones; Comunidad Valenciana, 648 millones; Región de Murcia, 194 millones, y Castilla-La Mancha, 65 millones. Ha recordado que existe un acuerdo de las cuatro comunidades a la hora de reivindicar ese fondo, que ayude a paliar el déficit de financiación que padecen.

Juanma Moreno ha indicado que Pedro Sánchez se ha comprometido a estudiar esa propuesta sobre el fondo de nivelación. Para el presidente de la Junta, 1.731 millones es una cifra «perfectamente asumible» por parte del Gobierno central para que Andalucía tenga «lo que se merece en función de la población ajustada».

Tiene que haber «liderazgo» del Gobierno central

Asimismo, Moreno ha expuesto que, en relación con la reforma del sistema de financiación, Sánchez le ha trasladado que el acuerdo tiene que ser fundamentalmente entre los dos grandes partidos, PSOE y PP. Moreno ha incidido en que coincide con ese planteamiento, pero «tiene que haber liderazgo» del Gobierno central porque es el que sienta en una mesa, aglutina y plantea la posibilidad de llegar a acuerdos.

«El camino sólo se hace si empezamos a caminar y por parte de la ministra de Hacienda nunca ha habido ningún tipo de liderazgo», según Moreno, quien ha expresado que ve «falta de interés y de iniciativa por parte del Gobierno» para impulsar el debate en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF). De hecho, ha opinado que una nueva Ley de Financiación autonómica «va para largo y no la vamos a ver en esta legislatura».

El presidente andaluz ha lamentado el «agravio» que supone que el Gobierno mantenga reuniones bilaterales con Cataluña para abordar la financiación de esa comunidad y que no se desarrollen con otras regiones. «Siempre voy a estar en contra de cualquier privilegio territorial», según ha dicho Moreno, quien ha insistido en que «no hay una voluntad clara» del Gobierno central por abrir el debate sobre el nuevo modelo de financiación.

Ha señalado que desde que está vigente el actual modelo de financiación, la infrafinanciación de Andalucía ha sido de 11.000 millones de euros y que concretamente, en el año 2020, la comunidad recibió 965 millones de euros menos que la media, a 114 euros menos por andaluz que la media de España.

Un documento con 86 reclamaciones

El presidente andaluz ha entregado a Sánchez un extenso documento con 86 reclamaciones en varios ámbitos que espera que sea estudiado por el Gobierno para que haya una «pronta respuesta a estas reivindicaciones sensatas, justas y oportunas».

Esta es la segunda reunión que Moreno ha mantenido con Sánchez, ya que la primera se celebró el 17 junio de 2021. Moreno ha acudido a la reunión cinco días después de que tomar posesión, el pasado sábado, como presidente de la Junta de Andalucía de la XII legislatura, tras haber ganado las elecciones autonómicas del 19 de junio por mayoría absoluta.

Ha confiado en que este segunda reunión, no se quede en la «cortesía» y sea «más efectiva» a la hora de que el Gobierno dé una respuesta a las reivindicaciones andaluzas: «Que se pase del papel a la acción y de la acción a la realidad».

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