La comunidad del edificio de la calle Campoamor da la bienvenida a las fiestas con una fachada luminosa, música, villancico propio y un recorrido decorado que atrae a cientos de vecinos.
Una tradición vecinal que ilumina la ciudad
Cada año por estas fechas, los vecinos del edificio situado en la calle Campoamor 10 de Puertollano organizan un encendido navideño lleno de magia y solidaridad que ya se ha convertido en un clásico local. En esta edición, el gesto volvió a reunir a centenares de personas, que no quisieron perderse un evento cargado de ilusión, comunidad y espíritu festivo. Entre los asistentes destacaron el alcalde y varios concejales del Ayuntamiento, que quisieron acompañar a los residentes en un acto que muchos definen como “una forma muy especial de dar la bienvenida a la Navidad”.
El encendido no es responsabilidad de uno solo, sino fruto del trabajo colectivo. Ocho vecinos —de una comunidad de cuarenta viviendas— participan activamente cada año en la organización, decoración y diseño, mostrando un claro compromiso por transformar su entorno compartido en un espacio de encuentro, celebración y belleza compartida.
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Fachada, árbol reciclado y decoración sostenible
Para permitir que todos pudieran disfrutar del encendido, se cortó el tráfico rodado en la confluencia de las calles Campoamor y Juan Bravo, creando un pequeño escenario urbano improvisado, donde las luces del edificio tomarían protagonismo.
La fachada se vistió con bolas de Navidad, estrellas y copos brillantes, dispuestos de manera creativa. El centro de la decoración fue un árbol navideño de gran tamaño, que se alzó a lo largo de las cuatro plantas del inmueble. Pero lo más notable es que este árbol está elaborado íntegramente con material reciclado, una apuesta por la sostenibilidad que demuestra que la tradición puede combinarse con el respeto al medio ambiente y la conciencia ecológica.
La imagen del edificio transformado en un monumento de luces y espíritu navideño se convirtió en un símbolo de unión vecinal: no solo un adorno, sino una declaración de comunidad.
Música, villancicos y celebración colectiva
Mientras el público esperaba el encendido, la atmósfera se llenó de música y villancicos. La tuna del Centro de Mayores puso su toque tradicional, mientras los cantantes Pepa Martínez y Juan Castellanos animaron la noche con villancicos populares, invitando a cantar y bailar. Gracias a ellos, el momento no sólo fue de contemplación, sino de participación colectiva, de compartir risas, canciones y emoción.
Este año, la comunidad fue más allá y presentó un villancico propio, titulado “Campoamor 10”. La canción, interpretada y orquestada con la ayuda de nuevas tecnologías, se convirtió en la banda sonora oficial del evento. Escuchar esas voces, entre luces y abetos, generó una emoción especial, reforzando la idea de que la Navidad puede ser un acto creativo y comunitario.
Un recorrido de fantasía abierto al vecindario
La magia no terminó con el encendido. Tras el acto, los asistentes pudieron acceder al interior del edificio, cuyos pasillos y viviendas han sido decorados durante los últimos tres meses con mimo y dedicación. El resultado es un auténtico recorrido de fantasía navideña, una experiencia íntima y colectiva que invita a redescubrir los espacios comunes bajo una luz diferente. La comunidad ha abierto este recorrido a todo el vecindario, y puede visitarse todos los días de 19:00 a 21:00 horas, durante la campaña navideña.
Este gesto transforma el edificio en un lugar de encuentro, una puerta que se abre a la ilusión, la tradición y la generosidad compartida, permitiendo que vecinos y visitantes vivan juntos el espíritu festivo.
Comunidad, solidaridad y espíritu navideño
Más allá de las luces y la estética, el encendido de Campoamor 10 representa valores importantes: colaboración, solidaridad, creatividad, sostenibilidad y sentido de comunidad. Una iniciativa que demuestra que no hacen falta grandes presupuestos para generar belleza, calidez y esperanza. Lo que importa es la voluntad de compartir algo con los demás, de trabajar juntos, de encender luces —literal y simbólicamente— en el corazón de la ciudad.
El hecho de que numerosas familias, vecinos, mayores, voluntarios y también autoridades municipales participen demuestra que la Navidad puede y debe ser un momento de unión, un espacio para construir comunidad.
Un invitación abierta para vivir la magia de Puertollano
Si estás en Puertollano estas próximas fechas, no dudes en pasar por la calle Campoamor; la comunidad de Campoamor 10 te espera para compartir su trabajo, su ilusión y su luz. No se trata solo de ver luces: se trata de sentir la Navidad como experiencia colectiva, de admirar la creatividad vecinal y de ser parte de una tradición que convierte lo cotidiano en mágico.
Porque la Navidad en Puertollano no solo se vive en familia, sino también entre vecinos.
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