El Ayuntamiento y los vecinos de Guadalmez coordinan medidas preventivas ante la subida del río y el embalse de La Serena, que roza el 95% de su capacidad.
La localidad de Guadalmez vive días de máxima atención ante el tren de borrascas que está afectando a buena parte de la península. Lejos de la resignación, el municipio ha respondido con organización, previsión y un trabajo constante del equipo de gobierno, los trabajadores municipales y los propios vecinos.
La alcaldesa, Gloria Chamorro, ha explicado que el objetivo prioritario es minimizar el impacto de las lluvias en el pueblo y anticiparse a posibles incidencias derivadas de la crecida del río y del aumento del nivel de los embalses.
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El embalse de La Serena roza el 95% y aumenta la vigilancia
Uno de los principales focos de preocupación es el embalse de La Serena, que ha alcanzado casi el 95% de su capacidad. Se trata de una cifra muy elevada, especialmente si se tiene en cuenta que hacía tiempo que no registraba niveles similares.
Durante varios días, el agua se mantuvo aparentemente estable, pero en las últimas horas se ha observado movimiento, lo que hace pensar que se han abierto parcialmente las compuertas. Sin embargo, según ha trasladado la alcaldesa, no se dispone de información pública detallada sobre la cantidad exacta de agua que se está desembalsando.
A esta situación se suma el estado de otros embalses cercanos, como el de La Colada y el del Zújar, que también se encuentran en niveles muy altos. Esta acumulación de agua provoca que, en la cola del embalse y en las zonas próximas al cauce, el nivel no deje de subir.
El martes, el río llegó a crecer un metro en apenas unas horas, lo que llevó al Ayuntamiento a intensificar las medidas de prevención y seguimiento. Aunque durante la noche el nivel descendió ligeramente, actualmente se mantiene estable, pero ensanchándose y ocupando algunas parcelas.












Supervisión constante y trabajo sobre el terreno
Desde el inicio del episodio de lluvias, el Ayuntamiento ha recorrido de manera sistemática el municipio para detectar posibles puntos conflictivos.
La ribera del río ha sido inspeccionada por ambos lados, así como caminos rurales y zonas susceptibles de acumulación de agua. La labor ha sido preventiva: identificar tramos donde el agua pudiera estancarse, arrastrar tierra o generar daños si las precipitaciones continúan.
En este dispositivo ha sido fundamental la implicación de los trabajadores municipales. La alcaldesa ha querido destacar especialmente a Jesús y Vicente, quienes han estado “a todas horas” pendientes de cualquier incidencia, dando vueltas por el pueblo y ayudando en todo lo necesario.
Junto a ellos, el conjunto del equipo de gobierno ha mantenido una presencia constante sobre el terreno, escuchando a los vecinos y actuando con rapidez ante cada aviso.
Coordinación con los vecinos y aviso preventivo
El papel de los vecinos ha sido clave en estos días. Muchos han trasladado al Ayuntamiento información sobre zonas donde en episodios anteriores el agua quedó estancada o provocó problemas.
Además, ante la posibilidad de inundación de parcelas próximas al cauce, se ha avisado directamente a las personas afectadas para que retiren animales, maquinaria, utensilios y enseres de valor. Esta actuación preventiva busca evitar pérdidas mayores si el nivel del agua continúa aumentando.
El martes se envió un ES-Alert para informar a la población de la situación. La medida se adoptó tras el incremento repentino del caudal y en coordinación institucional. La propia alcaldesa recibió la llamada de Blanca Fernández, delegada del Gobierno, con quien se acordó reforzar la comunicación y la prevención ante la evolución del episodio.
El mensaje fue claro: anticiparse y actuar antes de que el problema sea mayor.
Plan B para garantizar el abastecimiento de agua
Otro de los puntos sensibles ha sido una torre eléctrica que conecta con el pozo de abastecimiento de agua potable. El riesgo de que pudiera verse afectada por la crecida ha obligado a asegurar la estructura y preparar alternativas.
En este sentido, el Ayuntamiento ya dispone de un plan B. En caso de que la torre cayera, el suministro de agua potable se conectaría desde otro punto de captación: el pantano de la Sierra, garantizando así que el servicio esencial no se interrumpa en ningún momento.
Esta previsión demuestra la planificación realizada en las últimas horas, en las que cada detalle cuenta para mantener la normalidad en el municipio.
Agradecimiento a Zirzelan S.L. por su rápida respuesta
La alcaldesa también ha querido reconocer públicamente la labor de la empresa Zirzelan S.L. y de su gerente, Javi, por su disponibilidad y rapidez en situaciones críticas relacionadas con el suministro eléctrico.
En dos incidencias recientes, otras empresas no pudieron acudir por tratarse de fin de semana. Sin embargo, Zirzelan respondió de inmediato, desplazándose para asegurar la torreta eléctrica y colaborar en todo lo necesario.
Este tipo de apoyo, en momentos de alerta, ha sido fundamental para reforzar la seguridad del sistema eléctrico vinculado al abastecimiento de agua.
Unidad y compromiso en momentos difíciles
Más allá de los datos técnicos y las cifras, lo que está marcando estos días en Guadalmez es la sensación de unidad. Ayuntamiento y vecinos trabajan de la mano para proteger el pueblo.
La alerta continúa mientras el embalse de La Serena siga recogiendo más agua de la que desembalsa y el nivel en la cola del pantano mantenga la tendencia ascendente. La vigilancia es constante y las decisiones se toman en función de la evolución diaria.
El mensaje que se transmite desde el Consistorio es de prudencia, pero también de confianza en el trabajo realizado. La prevención, la coordinación y la implicación colectiva son las herramientas con las que Guadalmez afronta este episodio de lluvias intensas.
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