Guadalmez levanta el Arco de los Quintos con emoción

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Los jóvenes de Guadalmez mantienen viva la tradición del Arco de los Quintos como símbolo de madurez y relevo generacional.

La localidad de Guadalmez ha vuelto a vivir uno de sus momentos más emblemáticos con la celebración del tradicional Arco de los Quintos, una cita profundamente arraigada que cada año simboliza el paso de la juventud a la vida adulta. En esta ocasión, los protagonistas han sido los jóvenes nacidos en 2007 y 2008, encargados de dar forma a esta estructura cargada de significado.

Los nacidos en 2007 han asumido la responsabilidad de construir el arco, mientras que los de 2008 han cumplido con la tradición de derribarlo tras el Domingo de Resurrección, asegurando así la continuidad de este rito que se transmite de generación en generación.

Una jornada de esfuerzo colectivo en Guadalmez

Desde primera hora del sábado, la plaza de Guadalmez se convirtió en el epicentro de la actividad. Los quintos comenzaron la construcción del arco siguiendo un diseño especial que este año ha destacado por su originalidad: una forma de corona, símbolo de honor, juventud y renovación.

A lo largo de la jornada, los jóvenes fueron dando forma a la estructura, incorporando elementos decorativos como flores y cintas, que aportan el carácter festivo propio de esta tradición.

Sobre las 17:00 horas, el arco ya contaba con su estructura principal, y tras horas de trabajo continuo, fue finalmente “pingado” alrededor de la 1:30 de la madrugada del domingo, momento en el que quedó completamente finalizado.

Durante el Domingo de Resurrección, vecinos y visitantes pudieron contemplar el resultado de este esfuerzo colectivo, antes de que, tras la misa, la quinta de 2008 procediera a derribarlo, cumpliendo con el ritual establecido.

El Arco de los Quintos, símbolo de transición a la vida adulta

Más allá de su valor estético, el Arco de los Quintos posee un profundo significado simbólico en Guadalmez. Su construcción está ligada al concepto de renovación asociado al Domingo de Resurrección, representando un nuevo comienzo tras la Semana Santa.

Levantar el arco simboliza el paso a la edad adulta, un rito de iniciación que históricamente marcaba la asunción de responsabilidades sociales y cívicas dentro de la comunidad.

Este acto no solo pone a prueba la capacidad organizativa y el compromiso de los jóvenes, sino que también refuerza su vínculo con las tradiciones del municipio.

Origen de los quintos y evolución de la tradición

El término “quintos” tiene su origen en el antiguo sistema de reclutamiento militar en España, mediante el cual se seleccionaba a los jóvenes para el servicio obligatorio. Recibían este nombre porque eran elegidos “uno de cada cinco” entre los nacidos en el mismo año.

Con el paso del tiempo, esta práctica evolucionó hasta convertirse en una tradición festiva con fuerte carga simbólica.

En sus primeras etapas, solo participaban varones, pero a partir de la década de los 60 comenzaron a incorporarse también las mujeres, reflejando una transformación social hacia la igualdad.

La edad de participación también ha cambiado con los años. Tradicionalmente se situaba en los 21 años, coincidiendo con la mayoría de edad legal de la época, pero posteriormente se ajustó a los 18 años.

Una tradición que une a todo el pueblo

El Arco de los Quintos es mucho más que una actividad juvenil. En Guadalmez, esta celebración implica a toda la comunidad.

Vecinos colaboran en la preparación, aportan materiales y acompañan a los jóvenes durante todo el proceso. Este apoyo colectivo convierte la jornada en una experiencia compartida que refuerza los lazos sociales del municipio.

Además, los adultos que en su día fueron quintos reviven sus propias experiencias, transmitiendo consejos y recuerdos a las nuevas generaciones. Este intercambio convierte la tradición en un puente entre pasado y presente.

Un arco en forma de corona que mira al futuro

El arco de este año ha destacado especialmente por su diseño en forma de corona, una elección que simboliza liderazgo, renovación y orgullo colectivo.

Aunque se trata de una estructura efímera, construida con materiales sencillos, su valor reside en el esfuerzo, la dedicación y el cariño invertidos por los jóvenes.

Durante las celebraciones, el arco se convierte en un emblema visible de la juventud de Guadalmez, representando su papel activo dentro de la sociedad y su compromiso con la continuidad de las tradiciones.

Con este acto, los quintos no solo celebran una fiesta, sino que reafirman su identidad y su vínculo con el municipio, asegurando que una de sus costumbres más arraigadas siga viva en el futuro.

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