El ansiado 1 de julio ha llegado. Hoy es el gran día en que el ocio nocturno reabrirá oficialmente sus puertas para afrontar una temporada de verano, a primera vista, esperanzadora, aunque con cierta preocupación por los recientes brotes que han aparecido en la comunidad gallega en los últimos días. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce y, aunque muchos sí disfrutarán de esta noche con sus locales llenos, otros ven imposible volver a la actividad con las restricciones actuales. Mientras tanto, en Pontevedra, quienes ya tenían todo preparado se lamentan de las últimas decisiones de la Xunta.

“Estamos hasta las pelotas”, asegura Elena Vitoria, representante del sector en Pontevedra, que asegura que ya se acumula “un cansancio y una fatiga insoportables, y si se hablaba de ‘fatiga pandémica’ ahora habría que hablar de fatiga del Gobierno autonómico”. Y es que “se van unos niños de viaje de estudios, vuelven infectados y nos cierran a nosotros; viene un barco a Vigo con contagiados, lo dejan aislado en el puerto y nos cierran a nosotros; mañana Comesaña tiene gases por una tapa, y nos cierran a nosotros”, plantea, afirmando que “no tiene ningún sentido esto”.

Se lamenta por sus compañeros de profesión, ya que sabe de primera mano que muchos locales estaban preparando la reapertura y ahora tendrán que seguir cerrados, “pero ya estamos acostumbrados al sobresalto, a ser el chivo expiatorio y a ser nosotros los cerrados y no los gimnasios o las tiendas de ropa”.

Aunque la ciudad de Pontevedra y algunos municipios adyacentes no podrán abrir discotecas ni pubs esta noche, la población de estos lugares puede seguir desplazándose, porque no hay cierre perimetral. Así que, “si las personas son las que pueden generar el problema, habrá que controlarlas a ellos, no a nosotros, no se van a contagiar por tomarse un gin-tonic”, reflexiona Elena.

 

“SEGUIRÁN LOS BOTELLONES Y LAS FIESTAS EN CASAS”. Desde La Pomada, el pub pontevedrés que participó en las pruebas del ocio nocturno celebradas en el mes de junio, Daniel Lorenzo tilda de “mazazo muy grande” el no poder abrir y tener que “pagar los platos rotos sin tener culpa de nada”. “Llevamos así quince meses, siendo los grandes perjudicados, y cuando parece que vemos la luz, de repente nos la vuelven a apagar”, critica.

Nos cuenta que “ya teníamos todo preparado, todo comprado, las neveras llenas y a mí lo único que me quedaba era dar de alta a los nuevos trabajadores y recuperar a los del ERTE”. ¿Qué habría pasado si hubiese hecho las altas con anterioridad? Sabe que esto es un problema al que se enfrentan muchos de sus compañeros de profesión en la ciudad.

“Cerrarnos no es la solución, porque esto va a hacer que la gente se mueva a otras zonas y, los que no se desplacen, van a hacer lo que se lleva viendo en las últimas semanas: botellones en domicilios privados o en la calle, así que al final no es una medida acertada”, considera Daniel, que cree que este fin de semana los pontevedreses acabarán en Sanxenxo o Vigo, “donde sí puedan disfrutar de las noches”.

Además, respecto a las pruebas piloto, considera que las PCR no tenían sentido. Ahora no se pedirán a los que quieran acceder a un local. “No tiene sentido que yo me vaya al bar de al lado y no necesite una PCR, pero que venga al mío y, simplemente porque su licencia es diferente, se tenga que pedir”, indica.

 

BARES QUE EJERCEN COMO PUBS. Por otro lado, los hosteleros de la noche también se quejan del intrusismo en su profesión. Ahora mismo los bares pueden estar abiertos hasta las 1.00 horas de la madrugada, solo dos horas menos que las discotecas y pubs. Mucha gente prefiere tomarse algo con la música en la terraza de un bar que meterse en el interior de un local.

“Al final todo lo que sea entrar unos en las licencias de otros es malo, porque si yo tengo una licencia de espectáculo no me puedo poner a dar cenas, porque no pago los impuesto para ello ni tengo el local habilitado para tal fin, entonces tampoco es normal que otros locales hagan de pubs o de cafés espectáculos sin estar preparados para ello”, reflexiona el propietario de La Pomada.

Su local abre temprano, en invierno a partir de las 21.00 y en verano desde las 18.00 horas, “o al menos antes era así, ahora por la licencia que tenemos no podemos hacerlo”. En junio se había planteado que los locales de hostelería nocturna pudiesen actuar como bares, pero, “¿entonces por qué no se hizo antes?”. De todo modos, Daniel cree que “no podemos meternos en las actividades de otros, sino al final es una competencia desleal y no es bueno para ninguno”.

 

ENTRADAS AGOTADAS, PERO CIERTO NERVIOSISMO. En en lado totalmente opuesto se encuentra el Pub La Guayaba de Santiago, donde Antonio Vargas asegura que “esta todo listo para esta noche”. “El aforo de las meses está completo al 100 % y ya tuve que colgar el cartel de entradas agotadas”, cuenta este hostelero, que cree que “hay ganas de salir, porque los españoles somos fiesteros de por sí y después de un año sin poder tomarte una copa y sin bailar vas a querer tomarte todas las existencias del bar”, se ríe.

Sin embargo, en su mente planea también cierto nerviosismo por lo que está viendo en Pontevedra. “Tenemos ciertas dudas de cómo van a evolucionar todas las variantes del coronavirus y si van a afectar a otras ciudades como lo hicieron en Pontevedra, así que nos solidarizamos con ellos, porque mañana podemos ser nosotros”, plantea.

“Lo que no me parece normal es que hasta ahora haya habido infinidad de botellones, fiestas en pisos, bares trabajando a reventar como si fueran pubs y discotecas y que luego sea a nosotros a quien se culpe de todo esto”, asegura, poniendo el punto de mira sobre el hecho “de perogrullo” de que “se haya dejado viajar a estudiantes y que los padres lo hayan consentido, sabiendo que un chico de 18 años cuando acaba el curso no va a Mallorca a tomar el sol en una tumbona, sino a estar de fiesta y de botellón en el hotel”.

También se mantiene alerta para ver si realmente hoy hay pontevedreses que se desplazan para salir en Santiago y esto supone un aumento de la incidencia en la ciudad. Por suerte, su local, con 30 años de música latina a las espaldas, es amplio y tiene 200 metros para poder sentar a los asistentes a escuchar música y a bailar salsa, merengue y bachata entre ellos.

 

EN SANTIAGO MUCHOS SEGUIRÁN CERRADOS. Pero dentro de la misma ciudad, en el seno de Santiago, hay otros locales que, pese a poder hacerlo, no abrirán hoy ni en los próximos días. Es el caso, sorprendente, de la Sala Sónar, una de las participantes en las pruebas piloto organizadas por Sanidade. Su propietario, Miguel Lueiro, asegura que “nosotros no reabriremos puertas hasta que se flexibilicen un poco más las medidas”.

Los locales del casco histórico de Compostela son pequeños y con el 50 % de aforo, “para abrir durante dos horas, no compensa”. Igual que la Sala Sónar están muchos otros. Elena Vitoria cree que “el aforo es inviable, por ir por licencia, habría que repensar eso, porque no es un máximo realista”. Además, cree que “no puedes poner rejas a la gente para que bailando guarde un metro de distancia entre sí”.

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