asistir a los ciudadanos de su país que todavía siguen allí. Lo hace tras dos décadas en Afganistán ante el rápido avance de los talibanes en el país. La oposición republicana ven la retirada de tropas como un fracaso de la que es la guerra más larga de Estados Unidos. Ha habido casi 200.000 muertos de los que más de 6.000 son militares y contratistas americanos.

La deuda no es menor. Han sido de 2 billones de dólares más los intereses que podrían triplicar esa cifra. La ONU advierte de que Afganistán va camino de registrar este año el número de muertes más alto desde el inicio del conflicto.

Evacuación en marcha

Unos 5.000 soldados estadounidenses han sido enviados a Kabul para ayudar en la evacuación de la mayor parte del personal de la embajada estadounidense en Kabul y a ciudadanos afganos que apoyaron a las tropas de EEUU, ante un creciente temor de que la capital afgana pueda caer en manos de los talibanes.

El portavoz del Departamento de Defensa estadounidense no ha precisó ayer durante su rueda de prensa muchos más detalles sobre cómo será la evacuación de los ciudadanos que permanecen en la zona. Aunque insistió en que el objetivo de los militares es únicamente ayudar en esa evacuación, recalcó que están preparados para dar una “respuesta rotunda y apropiada” en caso de ser atacados.

Otros países también evacúan embajadas

Otros países también han decido sacar a sus nacionales de Afganistán ante el temor de que sea objeto de una ofensiva próximamente. Uno de ellos es España que repatriará a los nacionales y al personal local que trabajaba de traductor con el ejército. Exteriores ha declarado que nuestro país no reconocerá un gobierno declarado por la fuerza.

También lo hará Reino Unido enviando un contingente de 600 soldados para ayudar a los nacionales británicos a abandonar ese país ante el “rápido deterioro de la seguridad” y el aumento de la violencia, ha anunciado el Ministerio de Defensa de ese país.

También, el ejército alemán apoyará la evacuación de los ciudadanos del país, personal de la embajada y trabajadores locales de Afganistán, tal como ha anunciado hoy la ministra de Defensa, Annegret Kramp-Karrenbauer.