ya sería mayor de edad (cumpliría 19 años el siguiente 12 de mayo), y sus padres no pierden la esperanza por encontrarla.

El inspector jefe de Policía que por aquellos años dirigió la investigación, Gonçalo Amaral, nunca ha dejado de señalar a los padres como posibles autores de la muerte de su hija. Sin embargo, se han vertido muchas tesis que han llegado a asegurar de una posible organización de tráfico de menores en Praia da Luz por aquellas fechas, hipótesis que fue investigada por la agencia española Método 3.

Los últimos indicios del caso apuntaban a Christian Brueckner, un pedófilo condenado y actualmente en prisión, como el posible autor del rapto y asesinato de la niña. Sin embargo, dicha hipótesis podría estar a punto de caerse y de exculpar a Bruckner, por lo que el caso podría volver a quedar en agua de borrajas por tiempo indefinido.

El sospechoso tendría una coartada

Varios investigadores privados aseguran que Brueckner tendría una coartada que desmontaría por completo la afirmación de que estaba cerca del apartamento la noche en que Madeleine desapareció, además de que no habría realizado ninguna llamada cerca del piso 5A, donde tanto la niña como sus hermanos y sus padres estaban alojados en el Ocean Club en el Algarve.

Si esta afirmación logra demostrarse, Brueckner podría salir de prisión al haber cumplido ya una elevada parte de su condena por delitos anteriores. Él mismo ya ha solicitado su inmediata liberación, y la fiscalía alemana trata de mantenerle allí, convencidos de que fue él quien se llevó a la niña, pese a que reconocen, no tienen pruebas sustanciales que lo demuestren.

La desaparición de Madeleine McCann sigue siendo un objeto de debate mundial, entre quienes culpan a los padres por haber dejado a sus hijos durmiendo solos para irse a dormir fuera, quienes les apoyan, quienes creen que fueron ellos los culpables y quienes arremeten con dureza contra ellos por haber pagado la hipoteca de su casa con el dinero recaudado para encontrar a Madeleine.

 

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