arne de pollo es una de las más habituales en nuestra dieta. En el último año, los costes de producción han aumentado un 47%. Los granjeros aseguran que están al límite porque siguen cobrando entre 40 y 45 céntimos por cada pollo criado.

Por ello, piden al menos 10 céntimos más por cada animal. Sin embargo, quien sí nota la subida de los precios es el consumidor. En la mayoría de carnicerías y supermercados, el kilo de pollo cuesta 3,20 euros. Se trata de un 12% más que hace un año, cuando se pagaba por la misma cantidad unos 2,90 euros el kilo. Se trata de otro alimento que sube en la cesta de la compra.

Los carniceros creen que la subida de debe al aumento de los precios en la factura de la luz, entre otros factores. Aseguran tener que subir los precios porque “no nos queda otra”.

Sube un 47% los costes de producción

Pero esta subida no llega a las granjas. Para muchas, es todo un reto hacer frente a la subida del 47% en los costes de producción. Es el caso de Eloy, dueño de una pequeña granja con 18.000 pollos.

La principal causa de los sobrecostes que sufren desde hace meses se debe a los altos precios energéticos. Explica que los sistemas de extracción de aire o los sistemas de calefacción son un gasto de luz y de gas.

Para que la crianza y el mantenimiento de la granja sea rentable, los productores deberían obtener entre unos 55 o 60 céntimos por pollo, indican. Sin embargo, “llegar a esos rendimientos es difícil”.

“Como tengas alguna reparación ya no cubres gastos. No llego a pagar las facturas”, explica Eloy.