El euro se cae frente al dólar por primera vez desde el año 2002 y se acerca a la paridad con la divisa estadounidense. Este movimiento abocará a Europa a la inflación, con la consecuencia de que los precios de la energía y de la gasolina subirán de forma inexorable en el continente europeo.

Este martes el euro se desplomó un 1,9% frente al dólar en un solo día, una en un solo día desde los últimos seis años. En lo que llevamos de año, el euro ha descendido un 9,4% su valor frente a la divisa estadounidense, una bajada inédita. Y es que, antes de que la crisis económica de 2008 se presenciara en nuestro país, la divisa europea equivalía a 1,6 dólares, unas cifras que se antojan inexorables frente de las que somos testigos hoy en día.

Y es que la política expansiva que el BCE, el Banco Central Europeo, aplicó para fomentar el crecimiento a mediados de la década pasada, se tradujo consecutivamente en el hundimiento de la divisa europea, una decisión que ha extraviado el porvenir del euro.

El desplome del euro perjudica en el precio de la gasolina y en la luz

Una de las consecuencias negativas que ha acarreado la caída de la divisa europea es que cualquier producto que se adquiera en dólares se traducirá en un bien más caro. Esto se refleja directamente en lo que los europeos pagan por las materias primas, que normalmente se suelen vender en dólares.

Materias primas como el gas y el petróleo, han sido las más mermadas en ese sentido ya que la guerra entre Rusia y Ucrania ha subido su coste a niveles históricos. Y es que, la debilidad de la divisa europea frente a la divisa estadounidense añade un extra al precio final del bien que se adquiera.

Un temeroso dilema

Los mercados auguran en el desplome del euro una Europa que se encamina inevitablemente hacia la recesión en los próximos meses. Los bancos se enfrentan al dilema de erradicar la efímera inflación y no influir en el cada vez más débil crecimiento de la economía europea.