a través de sus redes sociales que varios encapuchados se dedican a amenazar en la localidad a vecinos por la suspensión de los encierros de este año. Ha explicado que han intimidado a un vecino a punta de navaja y que a él, Luis Viejo, le han dicho que pagará las “consecuencias” de que no haya encierros en la localidad este verano.

El secretario de Organización del PSOE de Castilla-La Mancha, Sergio Gutiérrez; el secretario general del PSOE de Guadalajara y presidente de las Cortes autonómicas, Pablo Bellido, y el consejero de Desarrollo Sostenible, José Luis Escudero, entre otros, han mostrado su apoyo al alcalde de esta localidad a través de las redes sociales. Este asegura que, en plena carretera de Cifuentes a Brihuega, varios encapuchados le han hecho bajarse del vehículo, le han puesto un arma blanca en el estómago (navaja) y le han asegurado que “alguien va a pagar las consecuencias de que no haya encierro”.

Apoyo al alcalde de Brihuega

El alcalde de la localidad ha anunciado que va a denunciar ante la Guardia Civil lo ocurrido y ha pedido “responsabilidad” para todos aquellos que se dedican a “alimentar la crispación y la división entre los vecinos“. Ha agregado que hay personas que, con motivo de esta decisión, han comenzado a dirigirse a él con insultos homófobos.

El PSOE de Brihuega ha subrayado que apoya “incondicionalmente y sin fisuras” al alcalde, al edil de Festejos y al resto de concejales del equipo de gobierno por haber tomado la decisión de suspender el encierro de este año.

Suspensión de los encierros

El PSOE de Brihuega ha luchado porque el encierro se celebrase de manera habitual. Sin embargo, no ha sido posible la celebración del encierro como consecuencia del alto número de casos de coronavirus, por lo que el Ejecutivo ha tenido que tomar esta decisión “con todo el dolor de su corazón”. “Ha sido una decisión muy difícil de tomar, en un ejercicio de responsabilidad que hay que reconocerles, después de estar semanas trabajando y haciendo gestiones con la ilusión de poder celebrarlo”.

Afirman que no se daban las condiciones de seguridad necesarias ni se podían garantizar las medidas vigentes contra la COVID-19 dada por culpa del gran número de personas que suele asistir a esta celebración. Se trata de uno los encierros más importantes y el más antiguo de Castilla-La Mancha.